“¡Es un honor estar con LeBarón!”

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Francisco Garfias.

¿Abrazos no balazos? Los delincuentes no le hacen caso al presidente, ni a sus amenazas de acusarlos con sus mamacitas. Un año después de iniciada la 4T, asesinan un día sí y el otro también.

La víspera de la AMLOFest en el Zócalo, por su primer año de gobierno, 22 personas murieron en un enfrentamiento en Villa Unión, Coahuila.

No hubo luto en la Plaza de la Constitución por los cuatro policías estatales y los dos funcionarios de la alcaldía asesinados. El resto eran delincuentes.

Las masacres ya no son nota. Nos estamos acostumbrando. El domingo celebraron en el Zócalo el primer año de gobierno de un “feliz, feliz, feliz” López Obrador.

Ni un mes ha pasado de la masacre de tres mujeres y seis niños de las familias LeBarón y Langford, entre ellos dos bebés de seis meses; 45 días del Culiacanazo en el que los barones de la droga pusieron de rodillas al Estado Mexicano. Sin contar Tepochico, Aguilillas, Coatzacoalcos, Minatitlán…

Lleva un año en el cargo, pero le echa la culpa al ex presidente Calderón –que dejó el poder hace siete años– del “pavoroso saldo de muertos”. La realidad del 2019 –el año más violento— habla de “otros datos”.

* * *

Se ha abierto un debate sobre el número de personas que concurrieron a los dos eventos opuestos realizados el domingo. Uno de apapacho del “pueblo bueno” al presidente. El otro de repudio al mandatario.

Estuvo más concurrido el que encabezó el presidente en el Zócalo. Nadie lo discute. El lleno estaba garantizado. Muchos fueron por voluntad propia. Pero es ingenuo pensar que otros no llegaron acarreados o coaccionados por sus jefes para que asistieran “sin excusas”.

Este reportero caminó del Ángel al Monumento con los mal llamados “fifís”. No fue la manifestación monstruo, pero sí la más concurrida de las que ha habido en la CDMX vs AMLO.

Eran “muchos mexicanos encabronados”, nos dijo Gustavo Madero, mientras avanzaba por Avenida Reforma, adelante La Palma, junto a Marko Cortés, Santiago Creel, Kenia López… Justo en ese momento empezó la consigna “¡AMLO, ojete, el pueblo no es juguete!”, coreada a todo pulmón por los dirigentes azules.

Adelante marchaba otro contingente del PRD con las banderas amarillas, lo que no gustó a los manifestantes. El PRI no participó como partido. Hizo el vacío.

Buena parte de los que protestaban eran militantes de partido, pero eran más los sin partido que salieron a exigir, en mantas y consignas, que nos deje de dividir.

“Un presidente no incita al odio de clases”, se leía en varias pancartas.

La AMLOFest se celebró en el Zócalo. Lleno a reventar. Lo tenía garantizado. Es un presidente popular. Súmele que la máquina de acarreados se echó a andar. Hubo coacción entre los empleados de los municipios para que asistieran. Tengo copias de los mensajes conminándolos a asistir “sin excusas”.

* * *

El momento más emotivo de la marcha “fifí” se produjo en el Monumento a la Revolución. Fue cuando desde el templete se pidió un minuto de silencio por la masacre de los LeBarón en Sonora. Allí estaban Julián y Adrián, ramillete de flores en mano.

Impresionante silencio de la multitud en honor de Rhonita, 30 años; Howard, 12 años; Krystal Bellaine, 10 años; Titus, 8 meses; Tiana, 8 meses; Christina Marie: 29 años; Dawna Ray, 43 años; y Trevor Harvey, 11 años. Acribillados por sicarios del Cartel de la Línea, según versión oficial. Ya hay cuatro detenidos.

Allí, al pie del emblemático Monumento a la Revolución, se escuchó previamente un grito coreado por miles de gargantas: “¡Es un honor estar con LeBarón!”.

Los LeBarón y los Langford fueron recibidos ayer en Palacio por el Presidente. Salieron satisfechos de la entrevista. “No nos dieron atole con el dedo”, dijo Julián.

Ya cuando iba de regreso al punto de partida me topé con un organillero. De su instrumento emanaba la melodía de “México Lindo y Querido”. Participaba a su manera en las dos manifestaciones. De la caja de su órgano pendía una pancarta pequeña: “El Pueblo Bueno Somos Todos”.

FIN