Solo la tercera parte de los beneficiarios de los programas sociales acudieron a la consulta. La verdad de la servidumbre electoral

Jorge Miguel Ramírez Pérez.

Publicó el diario oficialista La Jornada el 17 de agosto, hace un año, que había mas de 24 millones de beneficiarios en los programas sociales. En realidad, no son programas en estricto sentido, no persiguen una ayuda condicionada al mejoramiento de las responsabilidades educativas y de salud que otros programas tenían; de hecho, son dádivas aparentes, porque lo que se busca es crear en los que reciben esos dineros, un compromiso electoral para que el gobierno tenga un apoyo comprado para lo que necesite.

Esos repartos del dinero de los contribuyentes, son el sustento social, el músculo político de la cuatro “T”, por lo que configuran una servidumbre electoral, que siempre está dispuesta a movilizarse y a repetir las frases de consigna de las mañaneras.

Es el núcleo de “línea de masas” la mecánica comunista que usaba Mao Zedong el tirano de China: mantener a la masa siempre movilizada, sepan o no sepan para que se les moviliza, el chiste es movilizarlos. El detalle, es que, al reclutar a sus seguidores, el gobierno usa dinero del erario, es decir, compra conciencias con dinero ajeno. Mao presumía que sus huestes se movilizaban por su liderazgo, no porque se les diera dinero a sus partidarios.

Pero como aquí “sin dinero no baila el perro”, esa servidumbre electoral está profesionalizada, es decir, son amloístas de tiempo completo, y son coordinados por otros siervos, los de la nación.

También estos últimos, los “siervos de la nación” son empleados a tiempo completo, con salario de “out sourcing”, contradictoriamente a lo que persigue el gobierno contra esta forma de contratación, porque, aunque realizan funciones de gobierno a través de la Secretaría de Bienestar, no son empleados del gobierno, no tienen prestaciones, no están sindicalizados; hacen labores partidistas también, pero no reciben dinero de Morena, una relación incorrecta y sucia y no tienen contratos con sus verdaderos patrones: Amlo y Gabriel García, el senador que acaban de despedir del Palacio Nacional, para empezar con la estrategia de eliminar el ejército ilegal de los siervos de la nación.

Pero no nos confundamos, unos, son los “siervos de la nación”, que son los acarreadores, los que promueven pagos y “becas” hacen el papel de movilizadores. Otros son la masa, la servidumbre electoral que recibe el dinerito.

¿Pero, qué pasó en la seudo consulta del domingo?

Le falló la estrategia al gobierno, porque fueron a la consulta solo seis millones seiscientos mil de los 24 millones y los que se han sumado en un año, es decir el voto duro, o como lo llamo: la “servidumbre electoral” que se dice recibe dinero del gobierno para apoyar a Amlo. Una tercera parte únicamente de los inscritos en la nómina “electoral”. ¡Repito, solo 6 millones de 24!

Una de dos, o no es cierto que reciben los 24 y pico de millones de beneficiarios ese dinero que sí sale de las arcas del país, y se lo quedan los que manejan a los siervos de la nación y a los coordinadores de becas, o sencillamente la gente se dio cuenta de lo falso y absurdo de la mentada consulta.

Esto último hablaría muy bien de los que no fueron a hacerle el caldo gordo a su tlatoani.

Habría que imaginar que la gente está dejando la servidumbre mental de obedecer al gobierno y quieren ser ciudadanos, al entender que la consulta era una locura.

Pero como no es clara esa liberalización, lo mas probable es que hay una tranza del tamaño del mundo, porque es sabido que la ira del personaje del Palacio Nacional, después de los resultados de julio, determinó hacer culpable de los números que consideraba inferiores a la inversión, al senador Gabriel García, y lo corrió de sus oficinas y lo mandó a hacerle la vida difícil a Monreal, se comenta con el fin de que recuperara su credibilidad.

La cosa es que todo indica por esas reacciones furibundas, que hay miles de listas de beneficiarios fake, que podrían sumar otros seis millones de personas por lo menos. A mi me parece que el domingo debía ser el día donde las conciencias compradas al por mayor iban a mostrarse.

Todo mundo esperaba que habría un gran operativo para movilizar a la gente, como para demostrar que, aunque era absurda la pregunta de la consulta, y a pesar de que no se sabía sino por versiones informales que se juzgaría a los expresidentes, de todas maneras, saldrían los electores cautivos a depositar su opinión.

Y lo que sucedió: las casillas desoladas, las urnas y enseres de gasto inútil, y la desesperación de los operadores de Morena por rellenarlas, donde podían hacerlo como en Orizaba, en el video que muestra personas delinquiendo velozmente; deja la interrogante de un fraude mayúsculo con el dinero de los supuestos millones de beneficiarios que no hubo evidencia de su presencia, incluso de su existencia.

Siempre esos dineros que se reparten dizque para los pobres, en épocas electorales tradicionalmente se sabe, son objeto de pillaje, y de pillaje organizado, porque no lo hace una persona, es todo un tinglado que tiene los elementos de crimen organizado para los que lo operan. Eso queremos ver con los personajes de Orizaba, que se les acuse de crimen organizado, pero además que se haga una auditoría social, de parte de ciudadanos para saber realmente quienes están en los padrones de beneficiarios.

Se ha dicho que lo que reparte Morena mediante los siervos de la nación, o las becas, no llega a su destino, y muchos lo entienden así, el pueblo lo sabe, pero los berrinches de Amlo contra los que manejan esos programas hacen verlo como el marido engañado: el último en enterarse.

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