Ruy Pérez Tamayo, connotado forjador de la investigación médica

Ruy Pérez Tamayo (1924-2022) fue hombre de dos siglos, abrazó el juramento hipocrático, fue forjador de la investigación médica, impulsor, docente y recipiendario de los avances científicos en la materia; generaciones de médicos se beneficiaron de la sabiduría que acumuló en su juventud, y que podría sintetizarse de manera proverbial: “lograr que hombres y mujeres vivan sanos toda su vida, y mueran lo más tarde y dignamente posible”.

En su infancia vivió la etapa postrera a la pandemia de influenza española, de combate científico a numerosas enfermedades fatales que ahora han sido erradicadas, presentes en décadas de progreso en favor de la vida, y que en 2006 resumió así:

“Si se compara el avance científico alcanzado por la Universidad de 1950 al año 2000, el salto es cuántico: pasó de no tener prácticamente nada, a desarrollar el conocimiento en la materia más sobresaliente de América Latina”.

El profesor emérito de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM se formó en la Antigua Escuela y se especializó en Patología. Realizó estudios de posgrado en la Washington University, Saint Louis Missouri; y se doctoró en Inmunología, en el Instituto Politécnico Nacional.

En la página cuatro de Gaceta UNAM, edición del lunes 21 de octubre de 1957, se publicaron sus datos biográficos como relevante docente, augurio de una trayectoria prolífica y brillante, que alcanzaría las seis décadas.

En 1954 fundó la Unidad de Patología de la FM, en el Hospital General de México; en 1967 fue nombrado jefe del Departamento de Biología Celular del Instituto de Investigaciones Biomédicas (IIBm); y en 1974 se incorporó al actual Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán”, como jefe del Departamento de Patología.

Diez años después, fue designado jefe de la División de Medicina Experimental de la FM, hoy Departamento de Medicina Experimental con sede en el Hospital General de México. También se desempeñó como Investigador Nacional de Excelencia del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), donde impartió una Cátedra Patrimonial de Excelencia Nivel I.

Profesor Visitante en las Universidades de Harvard, Yale, John Hopkins, Minnesota, Galveston, Tel Aviv, Madrid y Lisboa, así como en Costa Rica, San Salvador, Panamá, Venezuela, Colombia, Chile y Argentina.

Aportaciones

Centró sus investigaciones en diversos aspectos de la patología, que lo llevaron a hacer importantes aportes, entre los que destacan la descripción del efecto de la metionina en la cicatrización de las heridas y, por primera vez en México, de enfermedades como la mesotelioma pleural, la amibiasis cutánea, la criptococosis, el enfisema bronquiolar y la mesotelioma peritoneal.

El también miembro de El Colegio Nacional, del Consejo Consultivo de Ciencias de la Presidencia de la República, de la Academia Mexicana de la Lengua y de la Comisión Nacional de Arbitraje Médico identificó, a partir de sus investigaciones, las características que presentan en México padecimientos como la aterosclerosis, los tumores del corazón y pericardio, el carcinoma primario del hígado, la tuberculosis, la cirrosis intersticial difusa y el carcinoma bronquiolo-alveolar.

Destacan sus contribuciones a los mecanismos humorales del hiperesplenismo, la reabsorción de la colágena, el papel de las células y los anticuerpos en el rechazo de aloinjertos, y las diferencias antigénicas entre macrófagos en mamíferos.

Su libro Mechanisms of Disease, publicado en 1961, es uno de los dos únicos textos médicos escritos en Latinoamérica que forman parte de la bibliografía para los estudiantes de Medicina en Estados Unidos.

Escribió más de una centena de artículos y cerca de setenta libros científicos y de divulgación. Entre ellos: El concepto de enfermedad: su evolución a través de la historia, 1988; Principios de patología, 1990; Ciencia, paciencia y conciencia, 1991; El viejo alquimista, 1993; La profesión de Burke y Hare y otras historias, 1996.

Asimismo, Avances recientes en amibiasis, 1997; Microbios y enfermedades. Colección La ciencia para todos, 2000; Ética médica laica, 2002; Algunos aspectos de los problemas éticos generados por el Programa Internacional del Genoma Humano, 2004.

Historia general de la ciencia en México en el siglo XX, 2005; Nada resiste la acción corrosiva del trabajo, en 2005; Cinco experiencias académicas y dos apéndices, en 2006; Salud y enfermedad y Principios de patología, este último en coautoría con López Corella E., ambos en 2007; Diez razones para ser científico, 2013.

Reconocimientos

Algunos de los diversos premios que recibió son: Premio Nacional de Ciencias y Artes 1974; premios Luis Elizondo y Miguel Otero, 1979; Premio Nacional de Historia y Filosofía de la Medicina, 1995; Presea José María Luis Mora, 2002; Premio Universidad Nacional, 2006.

Premio Juan Crisóstomo Doria a las Humanidades, 2016; doctor honoris causa por las Universidades Autónomas de Yucatán, Puebla, Colima, Tamaulipas, del Estado de México y de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Miembro de El Colegio Nacional, a partir de 1980.

Epílogo

En 2019, en el Auditorio “Raoul Fournier” de la FM, Ruy Pérez Tamayo se dirigió de manera presencial por última vez a estudiantes de Medicina: “en mi vida la he pasado muy bien, porque todo el tiempo me he divertido mucho; durante muchos años me acompañó mi esposa, fuimos novios desde que éramos estudiantes aquí, nos recibimos, nos casamos y trabajamos juntos toda nuestra vida, en la que ella me acompañó durante 58 años”.

“Esa fue quizás la experiencia más absolutamente maravillosa que yo puedo recordar de toda mi vida de universitario. Gracias a todos por estar aquí, son ustedes mi mejor recuerdo”.

 

UNAM

 

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