Lecciones de abril, buen augurio democrático

Isaías Villa González*.

Andrés Manuel López Obrador y sus pulsiones autocráticas han sido derrotados dos ocasiones consecutivas este mes: su “revocación” (en realidad ratificación) de mandato, y su reforma eléctrica, no prosperaron. En ambos casos, los valores de la democracia emergieron fortalecidos. Y en esas lecciones hay que sustentarse, para construir una alternativa con rumbo a las elecciones de 2024.

Pese a todas sus trapacerías y excesos, la consulta no alcanzó el 40% requerido. Claramente los partidos, fuerzas de oposición, y la inmensa mayoría ciudadana, rechazamos la farsa y nos abstuvimos, ejerciendo nuestro derecho. AMLO, Morena y aliados, se sirvieron con la cuchara grande: trasgredieron toda legalidad, despilfarraron recursos públicos y privados, chantajearon vilmente a los votantes, acarrearon a lo bestia, rellenaron urnas; nadie les cuidó… y sin embargo fracasaron. Por cierto, conviene resaltar que en las elecciones de 2022-24 esas condiciones no podrán repetirse; estarán sumamente vigilados.

La gran nota de esa consulta es que, no obstante las amenazas, descalificaciones y restricciones presupuestarias, el INE la sacó adelante: las casillas se instalaron, funcionaron y hubo flujo de resultados en tiempo y forma. Es decir, nuestras instituciones electorales cumplieron a cabalidad. Ya luego, en su desesperación, AMLO y el oficialismo les culpa y amenaza de nuevo. El colmo: el comisario Pablo Gómez pide “castigar” el abstencionismo, antes que a los delincuentes electorales; sus compinches.

En el caso de la reforma eléctrica de igual forma AMLO, morena y aliados buscaron imponerse con todo. Más allá de los méritos o defectos de la iniciativa presidencial, y de las propuestas alternativas de la oposición, el asunto de fondo fue nuevamente la manera despótica en que pretendieron forzar el proceso. Lo expresó la instrucción presidencial de “no cambiarle ni una coma”. Pues de ese tamaño fue su derrota, al no alcanzar los 2 tercios que requiere una reforma constitucional.

Existió una rendija esperanzadora cuando, antes, fue aprobado el formato de parlamento abierto para procesar la iniciativa. Ahí fueron vertidos análisis y opiniones para mejorarla. La oposición (Alianza PRD-PRI-PAN y MC) y diversos expertos, presentaron propuestas pertinentes: acelerar la transición energética a fuentes limpias; bajar tarifas para sectores vulnerables; regular con mayor eficacia la participación privada; entre otras. Ninguna fue retomada. Entonces los legisladores anunciaron y ejercieron su voto en contra.

La respuesta del oficialismo persistió: amenazas y descalificaciones cada vez más violentas; presiones y descarados intento de compra de conciencias. Solo pudieron cooptar a uno, el Dip. Carlos Aysa Damas, quien buscó así facilitar la aprobación de su padre como Embajador en República Dominicana. Un escándalo.

También en este proceso legislativo prevalecieron las fortalezas democráticas. El sistema republicano de división de poderes. El legislativo como poder autónomo, y contrapeso del ejecutivo. La soberanía de los ciudadanos que conceden y reparten el poder y su representación en pluralidad, y vigilan a sus legisladores. La oposición como alternativa al oficialismo.

El oficialismo radicaliza ahora reacciones de odio y polarización. Desde el propio presidente hasta sus simpatizantes, inoculados del rencor que rezuman sus dirigentes. Acusan de traición; hostigan a legisladores; promueven “listas negras”, al más puro estilo macartista-fascista.

La oposición, conjuntamente con la ciudadanía que ha estado vigilante y participativa, debemos establecer una estrategia propia, de cara al 2024; y en lo posible, para las elecciones de este año. No enredarnos en esa confrontación perversa. Si usar la legalidad para exigir garantías; y para sancionar abusos. Pero no escalar el enfrentamiento. Así ocurrieron guerras civiles; la de España (1936-39) es un ejemplo atroz.

Fincar más bien esa estrategia en las fortalezas democráticas exhibidas este abril. Consolidar un frente de unidad nacional opositora, con los partidos de oposición (la alianza PRD-PRI-PAN, y MC) y el más amplio abanico de fuerzas de la sociedad civil. Construir una Agenda de soluciones a las grandes problemáticas nacionales (seguridad, reactivación económica, empleo e ingreso, medio ambiente, salud). Articular, capacitar y poner en acción una estructura de defensa de la legalidad, en todo el país. Sumar fuerzas de facto en las elecciones de este 2022, con las candidaturas más posicionadas. Ubicar temas para orquestar campañas de posicionamiento público: Defensa de la autonomía del INE, por ejemplo.

El movimiento que de ello devenga debe ser alegre y esperanzador; ofrecer un cambio claro hacia el futuro para otro México posible, incluyente y libertario. Esas son (deben ser) las lecciones de abril: un buen augurio democrático.

*Fundador y Consejero Nacional del PRD.

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