Sofía y Esmeralda: negligencia criminal de Claudia Sheinbaum

Carlos Arturo Baños Lemoine / Ciudadano Cero

Carlos Arturo Baños Lemoine.

El feminismo es un cáncer social. Su irracionalismo en el plano de la mente se conjuga con su dogmatismo totalitario en el campo de lo político. Además, no son pocas las ocasiones en las que el feminismo tiene que tragarse su propio vómito.

Hace casi dos semanas, Sofía y Esmeralda, dos hermanas de 17 y 23 años de edad, perdieron la vida debido a la negligencia de la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, la comunista-feminista Claudia Sheinbaum.

Las hermanas murieron ahogadas la noche del jueves 10 de noviembre, tras caer en una toma del drenaje urbano que no tenía coladera; esto sobre el Viaducto Río Consulado, en la Alcaldía Iztacalco de la Ciudad de México. Por tratarse de una vía primaria, esta avenida es responsabilidad del gobierno central, es decir, del gobierno de la comunista-feminista Claudia Sheinbaum.

La conclusión es clarísima: las dos hermanas murieron por culpa del gobierno de la comunista-feminista Claudia Sheinbaum, quien ha descuidado mucho la gestión de la Ciudad de México por andar paséandose por todo el país, a objeto de consolidar su candidatura presidencial para el 2024. Su gobierno tiene la obligación de mantener la infraestructura urbana de la Ciudad de México en buen estado. Ella es responsable, en buena parte, de los daños provocados a la población capitalina por sus omisiones, sobre todo cuando estas omisiones guardan relación con la deficiente infraestructura urbana en vías primarias.

Por ello, la comunista-feminista Claudia Sheinbaum debería estar enfrentando proceso penal. En países del Primer Mundo, el Gobierno de la Ciudad de México ya estaría enfrentando una demanda millonaria y ya hubieran rodado varias cabezas. Pero estamos en México, donde incluso las mujeres que se dedican a la política gozan de impunidad: gracias a la mitología feminista, toda crítica a las incompetentes mujeres metidas en la política puede ser considerada “violencia política en razón de género”.

Lo dicho: el feminismo debe tragarse su propio vómito. En atención al Caso de Sofía y Esmeralda, ¿cuántas feministas han demandado a la comunista-feminista Claudia Sheinbaum por “feminicidio”, en términos del artículo 148 BIS, fracción VI, del Código Penal para el Distrito Federal? ¡Ninguna!

Tampoco hemos visto a las feministas sacándose la manga un nuevo tipo de violencia para seguir alimentando su absurdo y rebuscado catálogo de violencias: no se les ha ocurrido hablar, apelando al Caso de Sofía y Esmeralda, de “violencia urbano-infraestructural”.

La hipocresía y la contradicción, mis queridos amigos, son parte fundamental de la mitología feminista, no se les olvide.

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Esta videocolumna de análisis, crítica y opinión es de autoría exclusiva de Carlos Arturo Baños Lemoine. Se escribe y publica al amparo de los artículos 6º y 7º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Cualquier inconformidad canalícese a través de las autoridades jurisdiccionales correspondientes.

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