Marissa Rivera

Marissa Rivera.

La herida sigue abierta.A 10 días de la marcha del N13, el presidente sigue irritado.Lo que vio y lo que le contaron que ocurrió el día de su cumpleaños, lo sacó de quicio.Ni las mañanitas, ni el manjar tabasqueño, ni estar en familia, aligeró la ira del presidente.Después de los insultos, las denostaciones y los señalamientos en contra de la marcha, de quienes las realizaron y asistimos, sigue buscando adjetivos para descalificar una inédita movilización en la que él no participó, él, el mismísimo Rey de la Marchas.Pero eso no se iba a quedar así.Una marcha genuina, espontánea, de personas que por voluntad propia, sin presiones, ni amenazas decidimos salir a manifestarnos en contra de un berrinche presidencial, lo hizo enojar.Es más, le quitó algunas plumas a ese gallo que como candidato, tanto vanaglorió.El éxito de la marcha bastó para que de manera insólita, saliera la furia de un presidente que no quiere ser presidente, quiere seguir siendo el eterno candidato.De un presidente que no asume que él es el capitán del barco. Él quiere ser seguir siendo oposición, porque para eso también es el Rey.Por eso organizó su movilización para salir a las calles a mostrar el músculo. Para encabezar un marcha en la que cada frase que diga, sus seguidores le aplaudan.A demostrar en las calles que las encuestas en las que tiene una aceptación del 70 por ciento son verdaderas.Según él, según “sus datos”, de 80 millones de mexicanos 50 millones están con él.Convoca porque para él, no es posible que una marcha ciudadana tenga más fuerza que una movilización de estado.Y por supuesto que no habrá comparación.El operativo para agradar al Rey, está en marcha.Y ya dijo que no habrá acarreados, pero sabe que no dice la verdad.Su partido, Morena gobierna en 21 de las 32 entidades del país. ¿Quién de esos gobernadores no querrá quedar bien con el presidente? Para ellos, enviar fuertes contingentes a la marcha del presidente, del 27 de noviembre, será una reverencia hacia su gran líder.El operativo N27 contempla amenazas a los trabajadores de los gobiernos que encabeza Morena a acudir a la marcha o perder el empleo.O sugerencias como la del dirigente veracruzano de Morena que pidió a los alcaldes, agarrar “tantito” de los ahorros para traer a la marcha a los que quieran venir.Frente a la presión y al descaro no habrá quien se oponga a marchar en apoyo al presidente.La movilización será monumental, igual que el coraje que hizo el día de su cumpleaños.Y así será, para tampoco quedar mal con el secretario de gobernación, Adán Augusto, quien calificó la marcha del N13 como una “caricatura”. Si lo hubiera sido no seguirían con el tema y la denostación.El hecho es que nadie le puede fallar al presidente, porque todos los ojos estarán sobre ellos.La marcha no es para hablar de los yerros de la cuarta transformación. Tampoco para insistir en desaparecer al INE, ni para hablar del racismo o del clasismo, no, esa narrativa está desgastada.La marcha es porque nadie puede mover a las masas como él las mueve. Y si hay que demostrarlo, pues para eso está el poder.Será un pretexto para que el orador denueste desde la plaza pública a los que no coinciden con él. Y, claro, para ratificar, insistir y endurecer el discurso que sigue polarizando a los mexicanos.La marcha del N13, sin duda, dolió.

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