La “momificación política” de Cuauhtémoc Cárdenas

Carlos Arturo Baños Lemoine / Ciudadano Cero

Carlos Arturo Baños Lemoine.

¡Qué triste acabar la vida como la está acabando Cuauhtémoc Cárdenas! La semana que recién concluye, el otrora “líder moral” del PRD fue humillado al máximo por su otrora protegido político Andrés Manuel López Obrador, el Tirano de Macuspana.

El dictador populista lo colocó en la lista de los “conservadores” y “adversarios” sólo porque Cuauhtémoc Cárdenas coqueteó con una agrupación política de reciente fundación: Mexicolectivo o Colectivo México, en la cual se han dado cita distintos personajes de fuerzas políticas y sociales de alguna forma críticas frente a los errores, los desvaríos y los abusos del gobierno de López Obrador.

Lo más patético del asunto fue que el propio Cárdenas se deslindó de dicha organización al saberse estigmatizado por su antiguo lamebotas. Cárdenas quedó tristemente humillado, como lo ha sido cada vez que ha lanzado sus tibias críticas al régimen populista-militarista de López Obrador. Cárdenas se ha convertido, pues, en una momia política: está allí, sí, pero sólo en calidad de “cadáver político” dentro de un sarcófago.

Cárdenas ha pasado a ser una pieza de museo. Su fuerza política del pasado se ha extinto y hoy apenas respira, y lo hace con mucha dificultad. Ha renunciado a su antiguo espíritu de lucha y de resistencia que, al menos en parte, contribuyó a la quiebra del sistema autoritario del Priato, al cual él perteneció por mucho tiempo.

La ruptura de Cuauhtémoc Cárdenas con el Priato fue fundamental para que se diera eso que se llamó “la transición a la democracia en México”: es bueno que las cajas de gusanos se abran por dentro.

Cárdenas, asimismo, logró lo que nunca antes había logrado la “izquierda mexicana”: formar un partido de masas, el Partido de la Revolución Democrática (PRD), que integrara a muchos grupos de izquierda sin que éstos terminaran canibalizándose entre sí. Asimismo, el PRD tuvo la virtud de no sumarse a la lista de partidos formalmente “de izquierda” que, en los hechos, sólo eran “partidos satélites” del PRI.

Cárdenas también cometió abusos, sin duda: creyó que el PRD era su propiedad y quiso hacer con éste lo que le viniera en gana. Frente a su obcecado autoritarismo caudillista surgieron las llamadas “tribus del PRD” que contapesaron a Cárdenas, cierto, pero que también convirtieron al PRD en un partido de “corrientes amafiadas”.

Curiosamente, tanto Cárdenas como el PRD terminaron en las sucias y siniestras manos del actual Presidente de México. El Tirano de Macuspana desplazó a Cárdenas del PRD y, de este partido, López Obrador extrajo la base fundamental de lo que hoy es MORENA. Lo demás, es historia.

¡Qué triste, pues, resulta ver a Cuauhtémoc Cárdenas convertido en una momia política!

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Esta videocolumna de análisis, crítica y opinión es de autoría exclusiva de Carlos Arturo Baños Lemoine. Se escribe y publica al amparo de los artículos 6º y 7º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Cualquier inconformidad canalícese a través de las autoridades jurisdiccionales correspondientes.

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