“¡Yo sí te mato, hermana!”, el Caso de Norma Lizbeth

Carlos Arturo Baños Lemoine / Ciudadano Cero

Carlos Arturo Baños Lemoine.

Hace un mes, Norma Lizbeth, una adolescente de 14 años de edad, fue golpeada sin misericordia por otra muchacha de la misma edad, de nombre Azahara Aylin. Ambas adolescentes eran alumnas de la Escuela Secundaria 518, escuela anexa a la Normal de Teotihuacán, esa cárcel burocrática en donde se forman muchos maestros del Estado de México.

Por las despiadadas agresiones recibidas, muchas de ellas con piedra en mano, Norma Lizbeth sufrió un traumatismo craneoencefálico que le causó la muerte el pasado 13 de marzo, tras una cruel agonía que demostró, entre otras cosas, negligencia médica.

El hecho ha conmovido y conmocionado a todo México, porque, además, se dio en el marco del tan cacareado Día Internacional de la Mujer (08 de marzo), fecha impuesta por la burocracia gris de la Organización de las Naciones Unidas a instancias de la nefasta mitología feminista.

Como siempre lo he dicho, en estos temas la ONU y la mitología feminista actúan de forma irracional, obviando el hecho de que buena parte de la violencia que sufren las mujeres corre a cargo de las propias mujeres. El Caso de Norma Lizbeth vuelve a darme la razón porque, además, no es un caso aislado: en torno a éste se documentaron muchos otros casos en los que sobra constancia de la violencia que las mujeres ejercen contra las propias mujeres.

Pero la ONU y la mitología feminista carecen hasta de las lecciones más elementales de Lógica y de Metodología de la Investigación Científica; además de que traen entre manos una agenda ideológica sesgada por el dogmatismo y el totalitarismo. A la ONU y a la mitología feminista les fascina resaltar eso de la “violencia machista”, porque gracias a este mito comen y crecen. Para su infortunio, casos como el de Norma Lizbeth les echan a perder el negocio.

¿Cuántas consignas de la mitología feminista se cayeron con el Caso de Norma Lizbeth? Se cayó el mito de la “sororidad”: es falsa la “solidaridad por razones de género”, porque hasta entre mujeres se maltratan y hasta se matan, aun entre menores de edad. Se cayó el mito de que “me cuidan mis hermanas”, porque existe constancia de que “entre hermanas” se maltratan y hasta se matan.

Por supuesto, las feministas no tardaron en apelar a la falacia del auténtico escocés: “se trató de jóvenes patriarcalizadas”, “se trató de jóvenes con misoginia internalizada” o “se trató de muchachas con machismo introyectado por el patriarcado”. Para ser feminista se precisa no saber de Lógica, ya lo hemos dicho y demostrado.

El Caso de Norma Lizbeth les aguó la fiesta a la feministas y a la estúpida ONU. El peso de la realidad y de la evidencia empírica derriba todos los mitos. ¡Que paguen el costo quienes sigan creyendo estupideces!

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Esta videocolumna de análisis, crítica y opinión es de autoría exclusiva de Carlos Arturo Baños Lemoine. Se escribe y publica al amparo de los artículos 6º y 7º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Cualquier inconformidad canalícese a través de las autoridades jurisdiccionales correspondientes.

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