Ecatepec: ¿echamos otra inútil “alerta de género”?

Carlos Arturo Baños Lemoine.

Escalofriante ha resultado la historia de una presunta pareja de multi-asesinos, o asesinos seriales, en el Municipio de Ecatepec, Estado de México. Un caso de película de suspenso, de terror.

Juan Carlos “N” y Patricia “N” están bajo arresto y sujetos a proceso. Se trata de una pareja con cuatro hijos menores de edad. La Fiscalía del Estado de México los acusa de homicidio, de delitos contra el respeto a los muertos, y de violación de las leyes de inhumación y exhumación. Esto de inicio.

Del caso poco se sabe con certeza pero, al parecer, la pareja se dedicó a victimizar mujeres por seis años. Se habla de entre diez y veinte mujeres, pero la cuenta sigue siendo incierta.

Juan Carlos y Patricia, presuntos asesinos seriales en pareja

A ojos de todos, se trataba de una familia “común y corriente”, como cualquiera otra. Sus víctimas eran personas cercanas; tan cercanas como sus propios vecinos. De hecho, sus actividades habituales (de índole comercial) les servían de gancho para atraer y capturar a sus víctimas. Luego venía el infierno.

Presumiblemente hubo torturas, violaciones sexuales, asesinatos crueles, desmembramiento de cadáveres y hasta venta de restos humanos. El Fiscal del Estado de México, Alejandro Gómez, dijo que la pareja fue arrestada justo cuando transportaban partes de cuerpos humanos en un carrito de bebé.

De igual modo, confirmó el hallazgo de cuatro bolsas de plástico con restos humanos en un terreno baldío, así como en el departamento de la pareja y en otra propiedad cercana.

Por supuesto que se trata de un caso típico de trastorno psicótico compartido o folie à deux (literalmente “locura de dos”); un trastorno que ha sido identificado por la criminología, no obstante a saberse poco de su génesis y de su estructura. Hay casos muy bien documentados, de entre los que destacan el caso de Bonnie y Clyde (años treinta del s. XX) y el caso de Fred y Rose West (1967 a 1987).

La película Natural Born Killers (Asesinos por naturaleza), dirigida por Oliver Stone, aborda justamente este fenómeno.

La pareja se acostumbra a reproducir una relación disfuncional y delictiva. Son cómplices en los delitos que cometen, y existe un compromiso implícito o explícito de actuar de forma continua y concertada. No suelen detenerse, al contrario: suelen estimularse para seguir delinquiendo.

La folie à deux es todo un universo de estudio dentro de la criminología. Y quien, para su abordaje, abandone los cánones de la criminología, está condenado a dar palos de ciego. Y justo éste es el caso de México.

«Asesinos por naturaleza», película sobre un caso ficticio de «folie à deux»

Por infortunio, nuestro país ha sido contaminado por la mitología feminista. Nuestras normas penales y nuestras políticas públicas en materia de seguridad pública y procuración de justicia, se han visto pervertidas por la “perspectiva de género” (feminismo disfrazado, pues), de tal suerte que las medidas que, en dichas materias, han adoptado las autoridades, están condenadas al fracaso: quien actúa con irracionalidad no puede obtener resultados racionales.

El combate al crimen debe sustentarse en el concurso armónico y funcional de distintas ciencias. Para comprender y enfrentar los fenómenos delictivos, se precisa del conocimiento cierto, verdadero, científico… ¡no de vaciladas ideológicas como el feminismo!

Desafortunadamente, esto no lo hemos comprendido.

El caso de la “pareja multi-asesina” de Ecatepec lanzó de nuevo a mucha gente a las calles para manifestar su exigencia de seguridad y de justicia. Huelga recordar que Ecatepec es una localidad puntera en materia de desaparición y asesinato de mujeres.

Lo triste es que, presas de la mitología feminista, a muchas personas no se les ha ocurrido otra cosa que pedirles a las autoridades una nueva “alerta de género”; sí, una nueva, otra, porque ya se había declarado una que, obvio, ha resultado totalmente inútil.

Millones de pesos se han destinado a las 12 entidades federativas en donde ha sido declarada la “alerta de género”, pero las carpetas de investigación van en aumento. ¿Casos resueltos? Los menos.

Se necesita enfoque criminológico, no ideológico

La “alerta de género” ha sido aplicada en 90 municipios de 12 entidades: en el Estado de México y Morelos desde 2015; Chiapas, Michoacán y Nuevo León en 2016; y en Colima, Guerrero, Nayarit, Quintana Roo, San Luis Potosí y Sinaloa, desde 2017. Mención especial merece Veracruz, entidad que ya cuenta con dos “alertas de género”: una que data de 2016 y la otra de 2017.

E insistamos en esto: tras las múltiples declaratorias, incluso la violencia delictiva contra las mujeres se ha incrementado. Y no podía ser de otra manera, porque la vacilada ésa de la “alerta de género” no tiene ningún soporte científico: se sustenta en la mitología feminista.

El caso de la “pareja asesina de Ecatepec” nos demuestra, sin reservas, que sandeces como la “alerta de género” no le harán ni cosquillas a la delincuencia homicida que afecta a las mujeres. Con acciones basadas en la mitología feminista sólo desperdiciaremos recursos y acumularemos frustraciones.

Lo que hace falta es diseñar e implementar políticas públicas serias, con base en la perspectiva criminológica, no en la funesta y ridícula “perspectiva de género”: los delincuentes son aves de rapiña, no jilguerillos que cantan gozosos dentro de su jaula.

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