La zona más truculenta de la 4T

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Francisco Garfias.

La opacidad en el manejo de contratos que otorga el gobierno federal se ha convertido en la zona más truculenta en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Para nadie es un secreto que el 75 por ciento de los contratos que otorga la 4T se hacen sin licitación.

Peor: los más de 350 mil millones de pesos asignados a programas socio-electorales del régimen se manejan sin reglas de operación. Nadie sabe, nadie supo.

Las leyes de transparencia son letra muerta.

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Ya hemos documentado aquí la desconfianza y el franco desprecio del presidente por los órganos autónomos. Hay una abierta de cooptación de esos órganos llamados a regular el poder.

Allí está la propuesta de Morena de quitarle a Lorenzo Córdova la presidencia del INE; o el robo de la CNDH, vía la imposición de la morenista Rosario Piedra Ibarra; la destitución de Gonzalo Hernández Licona, ex secretario ejecutivo del Coneval, tras las críticas que hizo a recortes…

A INAI tampoco le ha ido bien con la 4T. Una y otra vez López Obrador los ha llamado “burocracia dorada e inútil”.

Datos de ese instituto señalan que el número de solicitudes de información a sujetos obligados del orden federal, al 31 de diciembre de 2019, fue de 320 mil. Esto significa un 16.3 por ciento más que con respecto al 2018.

De ese total se registraron 18 mil 519 recursos revisión ante el INAI. Solicitantes que interpusieron 18 mil 519 recursos por no estar satisfechos con las respuestas recibidas de los citados sujetos obligados.

Esto significa un incremento de 54.8 por ciento respecto a 2018.

¿Y quién creen que recibió más solicitudes de información el año pasado? El Poder Ejecutivo Federal, con 230 mil.

Muy lejos, en segundo lugar, se ubica el Poder Judicial, con 38 mil, y en tercer lugar los organismos autónomos con 24 mil solicitudes.

Para el INAI, el 2020 será un año de más trabajo y menos presupuesto, pero también de cambios al interior. En marzo concluyen dos comisionados: Patricia Kurckzin y Joel Salas, que seguramente serán reemplazados por afines a la 4T.

Paralelamente, el presidente Francisco Acuña termina su gestión al frente del INAI el 11 de mayo próximo. No es difícil pronosticar que van a poner allí a un incondicional de la 4T.

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¿Vieron el video de La Silla Rota en el que doctores y enfermeras ovacionan de pie al doctor Jaime Nieto Zermeño, director del Hospital Infantil y le gritan “no estás solo”?

Sí, el doctor Nieto es el mismo al que AMLO acusó de estar involucrado en actos de corrupción y colusión con los laboratorios PISA, en la compra de medicamentos oncológicos. Es el mismo que es investigado por la Función Pública.

Aquí mismo escribimos ayer que el doctor Díaz Zermeño es descrito por sus colegas como hombre honesto, cabal y “con huevos”. Va a ser difícil que Eréndira Sandoval le pruebe algo.

Esta historia no debe olvidarse. Si al final no le encuentran nada, López Obrador deberá disculparse por sus señalamientos públicos. Sus antecedentes nos dicen que no lo hará. No vaya a ser que eso lastime la “investidura presidencial”.

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Ya que estamos. Nueva manifestación de los padres de niños con cáncer frente al Hospital la Raza. ¿Motivo? El mismo. Se quejan de que no hay medicamentos para las quimios de sus hijos. El presidente tiene otros datos y afirma que no hay desabasto. La terca realidad lo desmiente.

La respuesta del gobierno ha generado descontento. Hay poca claridad sobre cuánto durará la escasez.

Un ejemplo más de las ineficiencias que están surgiendo como resultado de la forma en que funciona el gobierno. Si persisten, esto podría representar un desafío más significativo para su administración.

Por ahora, la crisis de la salud no ha afectado seriamente la popularidad de López Obrador.

Pero si no logra revertir esta crisis de salud y cumplir su compromiso de que no faltarán los medicamentos, los encuestadores tendrán que hacer milagros para mantenerlo donde está.

FIN