El conflicto geopolítico apenas asoma en su operación

Jorge Miguel Ramírez Pérez.

“Una nación… es un grupo de personas

unidas por el error común de tener los mismos ancestros

y por un rechazo común a sus vecinos”

Karl Deutsh

Ahora resulta que los gurús populares tienen la llave del entendimiento de lo que sucede en el mundo y en México. El primero en ser difundido en las redes, es un lingüista muy conocido en el tercer mundo y reprobado en su propio país, Noam Chomsky; quien culpa de todo lo que pasa a conspiraciones de los amos de las finanzas mundiales, mete a la CIA y al Club Bildeberg entre otros que considera similares. Hasta allí le llega rollo.

El otro, es el ampuloso médico Jalife, echeverrista hasta las cachas, ideólogo de López Obrador, uno que decía “que él era el más aplaudido de la cuarta, después de Obrador” y ahora, en estos días, es el primer arrepentido de su ídolo. Alfredo Jalife ya se volvió objetivo, hasta le echa al desestabilizador George Soros, pasando por la señora Polevnski, a Batres padrino del pederasta de la secta la “Luz del Mundo”, al “antihigiénico de Taibo” y al “dominicano Díaz Polanco”. Se aventó una súper frase: “uno es López Obrador antes del corona virus y otro es después del corona virus”, ¡brujo!, ¿será? Más bien uno era él, o Slim, su instrumentador, antes de que todo mundo se diera cuenta de que la #sectaSiniestra marcha inexorablemente a su desmoronamiento. Hoy todos auguran, lo que no necesita sino verse.

Pero más allá de las imaginaciones ideológicas que no son observaciones analíticas, siempre se necesita hacer un esfuerzo por encontrar la lógica de lo que sucede a la luz de la conflictividad geopolítica, que continuamente está en constante movimiento, pero hay que estar muy atentos, no siempre sus acciones se corresponden a los mismos esquemas teóricos de tiempos recientes. Por ejemplo, las categorías de globalización, comercio indiscriminado, libertades excesivas, derechos humanos militantes y otras similares en Occidente, incluso los proyectos democratizadores como las “primaveras de colores” muy populares hace una década, han perdido impulso y no se mencionan como hace cuatro años.

El modelo cambió y lo venimos publicando desde 2016 que empezaron las fuerzas geopolíticas a anunciar el reemplazo del paradigma. En abril de ese año Zbigniew Brzezinski, enunció como frase póstuma el concepto rector del nuevo sistema: “Conforme la era del dominio global acaba, EU necesita asumir el liderazgo para realinear la arquitectura del poder global”. En otras palabras lo que había, tiene que ser reemplazado, en otra parte de ese memorable escrito para The American Interest, señaló que si quería Estados Unidos seguir siendo la primera potencia debía abdicar a manejar el mundo.

En eso estamos, pero como es complicado, y lo hemos estado apuntando en diversas entregas, los pasos han sido sorprendentes y sorpresivos y se han ensamblado con la administración de Donald Trump; pero con él o sin él, el modelo surca por rumbos distintos a los que manejaron los del entonces “nuevo orden mundial” que inauguró como cabeza visible George Bush desde la caída del Muro de Berlín. Esto es otra cosa.

Por una razón simple, el modelo se agotó, parafraseando al politólogo estadounidense de origen checo Karl Deutsh, se requiere como él definía, de un nuevo estadio filosófico, un nuevo paradigma estratégico porque las tácticas que se usaron saturaron el sistema, es decir, se requiere de otro sistema conceptual, axiológico y por supuesto con nuevas tácticas operativas, las que apenas empezamos a ver en acción inicial.

Un detalle para visualizar: China no va superar el deterioro del virus. Su expansión imperial ya se había decidido detenerla, desde hace casi una década. Y si no, pregúntenle a Peña, que lo pararon con la concesión en Quintana Roo y con el tren de Querétaro. El mismo López Obrador con Dos Bocas o el tren maya, que se quedaron sin financiamiento. Y tuvo que rascarle hasta al gasto de salud, esperando ganar en el lobby. Error.

Tres muestras del proyecto geopolítico antes del virus: desestructuración del acuerdo Transpacífico, restricción mundial del Huawei (ya no tiene apps de Google), aranceles crecientes que impone EUA. En tres años del 3% al 27 %. Sin hablar de la guerra comercial entre ambas potencias.

No se va a levantar China con el grado de expansión que construía. Italia ya era el segundo territorio de inversión de empresas entregadas a los chinos lo que implicaba, que se habían apoderado de un portento del diseño industrial, para abatir la producción de todos los países que se quedaban ausentes de planes manufactureros y tecnológicos. Hoy el consumo se cayó; y con éste, la producción china se queda congelada; la Lombardía en pleno terror del virus. Los chinos ya la habían invadido empresarial y poblacionalmente durante los últimos cinco años.

La reacción en contra se espera violenta de parte de los asiáticos, por eso hay 37 mil efectivos de EUA, en Europa sin previo aviso público, reforzando la OTAN. La inteligencia seguramente tiene elementos sólidos. No se mueve ese número de tropas solo como elemento de disuasión. Eso es muy, pero muy caro. El realineamiento va por diversas rutas, otras que no son las de la era de los Bush-Clinton. Y no es nada más el virus que circula por todo el orbe y surge de los tentáculos del “Taller Mundial” chino. Hay otras fragilidades en el orden medio ambiental y otras epidemias de salud; las que el régimen de mando del gigante asiático ha descuidado.

Rusia no tiene -como quieren hacer ver los comentaristas ideológicos de manera simplona-, una alianza con China, sencillamente entiende la repercusión del conflicto geopolítico; ellos son fieles a lo que pusimos como epígrafe, les unen lazos comunes ancestrales, lo eslavo y lo ortodoxo, y también su rechazo a sus vecinos; los chinos son vecinos nunca bien vistos. Putin cierra fronteras y deja que los grandes de la economía choquen. Por eso EUA, se adelanta con gente para advertir sobre incursiones o migraciones, que metan terroristas.

Y la Unión Europea nada dice, no hay nadie en el timón; la entelequia se tambalea, y no atina a establecer una regla unificada, cada país ya cerró fronteras y tal vez no las abrirá en mucho tiempo. Los islamistas no podrán circular como Pedro por su casa, la permisividad que la UE les dio metiendo el terrorismo político y social en su casa lo van a lamentar, hoy son fuerza política en Escandinavia y hasta en Alemania.

El corona-virus, lo que está haciendo es darle una visibilidad letal, a lo que ya se movía en el plano mundial.