El virus que le vino “como anillo al dedo” a los propósitos de la 4T

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Francisco Garfias.

Ahora resulta que el coronavirus “le vino como anillo al dedo” a los propósitos de la 4T de justicia y corrupción cero. Lo dijo el presidente Lopez Obrador en la mañanera de ayer.

Sí, leyó usted bien, el presidente constitucional Andrés Manuel López Obrador, como lo llama el reportero consentido de Palacio, Carlos Pozos, mejor conocido como “Lord Molécula”.

Yo me preguntó: ¿Cómo puede una pandemia que ya ha matado decenas de miles de personas en el mundo, vaciado calles, que ha paralizado la actividad económica, multiplicado el desempleo, destrozado el patrimonio de milllones de seres humanos, venir “como anillo al dedo” a los propósitos de un gobierno que se dice de izquierda?

Me da la impresión de que el presidente no se da cuenta de lo que dice. No dimensiona. El reto le quedó grande, ideologías aparte.

No quiero imaginar lo que piensan de esa expresión los familiares de los fallecidos a causa del virus; los que luchan en los hospitales por sus vidas, los médicos, enfermeras, camilleros que se la juegan cotidianamente para salvar vidas.

El último balance de la Secretaría de Salud, anoche, daba cuenta de 50 muertos y 1,510 contagiados por el coronavirus.

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El presidente es alérgico a la crítica. Lo demuestra día con día. A cualquier periodista que no esté de acuerdo con sus acciones y posturas le ve afanes “chayoteros” o lo acusa de estar al servicio de los poderosos económicamente.

Soy un convencido de que se tardó en dimensionar el tamaño del desafío, que hizo mal en no obedecer los lineamientos de la Secretaría de Salud, que dio mal ejemplo. Eso puede costar caro.

Ayer dejó claro que no le gusta que comparen sus acciones con las que llevan a cabo otros países frente a la contingencia. A los que exigen cifras reales sobre el número de muertos y contagiados nos dijo que estamos en “temporada de zopilotes”.

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AMLO tampoco sabe jugar en equipo. Ayer volvió a descalificar al secretario de Hacienda, Arturo Herrera. Ya van tres. La de la posposición de la Refinería para ocupar los recursos en otras tareas, la del subejercicio y ésta.

El presidente no está de acuerdo con los Criterios de Política Económica que la Secretaría de Hacienda envió a la Cámara de Diputados en los que adelanta escenarios de crecimiento para el 2020: en el mejor de los casos 0.1 por ciento; en el peor una caída de 3.9 por ciento.

El presidente no coincide. Dice que las variables de ahora están alteradas. “Vamos a esperarnos porque todavía no sabemos lo que vaya a suceder”, dijo.

En los medios financieros califican de “terrible” la declaración del presidente. “Es un documento oficial que su gobierno entrega al Congreso”, subrayan.

Otros aseguran que la SHCP se quedó corta si tomamos en cuenta que el Bank of America proyecta una caída de ocho puntos del PIB para México.

A López Obrador ya le renunció un secretario de Hacienda, Carlos Urzúa. Si Herrera se va, motivos tiene, sería un muy mal mensaje en estos “tiempos de zopilotes”, como dice el tabasqueño. El secretario está en un dilema. Si se queda será cómplice de lo que algunos predicen como una “catástrofe”.

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Alejandro Díaz de León, gobernador del Banco de México, dijo ayer a los coordinadores parlamentarios en San Lázaro que, sólo en el mes de mayo, la salida de capitales en los países emergentes es del orden de los 58 mil millones de dólares, como resultado del coronavirus y la caída en los precios del petróleo.

La mayoría es de renta fija, 47 mil millones de dólares. El resto, 11 mil millones, en la parte accionaria, puntualizó.

“Esto ha dado lugar a acciones numerosas y amplias, tanto por el lado monetario como por el lado fiscal. Las acciones que hemos observado en el países del mundo se han enfocado en proveer liquidez y asegurar el funcionamietno de mercados financieros.

“Y por el lado fiscal, con algún tipo de apoyo a los sectores más afectados y los segmentos tanto de hogares como de empresas fuertemente afectadas”, puntualizó.

Pero aquí ya quedó claro que no habrá apoyo a las empresas. “Ya no se van a aplicar las recetas de antes, lo que se hacía en la época neoliberal, ya eso no. No vamos a rescatar a los de arriba y dejar en el abandono a los pobres, como se hizo”.

FIN.