El rapero Johnny Escutia y la mitología feminista

Carlos Arturo Baños Lemoine.

Para Marilyn Manson

De nueva cuenta nos topamos con la hipocresía y la oligofrenia de las “buenas conciencias” que giran en torno a la mitología feminista: ONGs, universidades, legisladores, partidos políticos, medios masivos de comunicación, etc. Asimismo, tenemos que soportar la monserga moralista de todo tipo, que sigue sin entender los alcances de uno de los derechos más fundamentales del mundo moderno: la libertad de pensamiento-opinión-expresión…

No lo olviden, mis apreciables lectores: estas líneas las escribe un liberal a ultranza de tradición francesa (el Le Moine no es de gratis), que disfruta habitualmente de Charlie Hebdo sin hacer muecas.

Un liberal que, por supuesto, condena toda esa censura fascista que se enmascara en el rollo del “buenismo”: recuerden que los fascistas, retrasados mentales por esencia, llaman “discurso de odio” a todas aquellas ideas que no pueden rebatir con argumentos. A falta de inteligencia, los fascistas piden la censura y la represión en contra de las voces disidentes e incómodas.

Soy un liberal que, por supuesto, defiende rabiosamente el derecho a que todas las personas piensen y expresen lo que se les pegue su pinche gana, a través de los canales idóneos para cada mensaje y para cada auditorio. Debe haber playas nudistas para quienes deseen ir encuerados a las playas. ¿Entendemos la esencia de la idea?

¡No a la censura, pues!

¡Detrás de cada acto de censura hay un fascista enmascarado!

Esto viene a colación por un nuevo escandalito, relativo a un cantante mexicano de rap llamado Johnny Escutia. La verdad yo ni lo conocía. Gracias al escandalito fue que me puse a investigar. Nada del otro mundo.

Las “buenas conciencias” devotas de la mitología feminista la arremetieron contra el rapero, por sus letras: sexo duro, promiscuidad, orgías, drogas, violaciones, pedofilia, prostitución, proxenetismo, homicidios, violencia, sadomasoquismo, etc.

Johnny Escutia

Las “buenas conciencias” de la mitología feminista salieron a decir que las letras del rapero Johnny Escutia “incitan a la misoginia, a la violencia de género y al feminicidio”, que su obra musical es “una apología de los delitos que se cometen contra las mujeres”.

Que conste que lo dicen las sectas feministas y sus secuaces, es decir, lo dicen las pandillas que en múltiples ocasiones han salido a las calles a cometer múltiples delitos en total flagrancia, a la vista de autoridades públicas omisas y cómplices: daño en propiedad pública y privada, lesiones, homicidio en grado de tentativa, ataques a las vías de comunicación, allanamiento de oficinas, motín, despojo, robo y destrucción de documentos oficiales, incendios, terrorismo, ultrajes a la autoridad, ejercicio indebido del derecho, obstrucción de funciones públicas, etc.

Sí, se trata de las sectas feministas y sus secuaces, que en sus manifestaciones suelen lanzar consignas como: “Machete al machote”; “Muerte al macho”; “Hetero muerto, abono para tu huerto”; “En caso de duda, tú la viuda”; “Macho opresor al incinerador”; “Mata a tu papá, a tu novio y a tu hermano”; “Les vamos a cortar el pito”…

Que no se nos olvide, por favor, que no se nos olvide: estamos hablando de la delincuencia feminista, cuyo registro objetivo está a la vista de todos, hasta de las autoridades públicas que jamás han procedido contra ellas, dejando sus delitos en la impunidad.

¡Ahora resulta que quienes han cometido múltiples delitos en flagrancia y en pandilla, o han callado de manera cómplice ante esos delitos, se indignan por unas letras crudas que no han causado delito alguno!

¡El mundo al revés, señoras y señores, el mundo al revés!

Las feministas delincuentes y sus secuaces ahora se quejan de unas letras toscas que no han causado delito alguno. ¡Caramba!

Este país, llamado México, sigue sin aprender lo más elemental de la lógica, la metodología científica y la responsabilidad penal.

No existe vínculo directo, inmediato y universal entre las letras del tal Johnny Escutia y la comisión de los delitos referidos en sus letras. Por tanto, lógica elemental, sus letras no han motivado ni causado delito alguno. Principio de causalidad.

Tampoco existe una correlación estadística positiva (o directa) y altamente significativa entre la música del rapero y la comisión de los delitos referidos en sus letras. Por tanto, estadística elemental, no le resulta imputable motivación, estimulación ni comisión de delito alguno. Principio de correlación estadística.

Ya sabemos que las feministas tiene una pésima formación intelectual: nunca se les ha dado eso de la racionalidad científica. Por eso el feminismo es una mitología que vive del victimismo y del chantajismo. El pensamiento científico le es ajeno al feminismo, así de fácil.

La mitología feminista sigue contaminando nuestro espacio público. Su irracionalidad sectaria avanza gracias a la indolencia de las autoridades y a la pésima educación promedio de los mexicanos.

Las letras del rapero Johnny Escutia son crudas, sórdidas y patéticas debido a los ambientes jodidos que describe. Su producción a mí me parece asquerosa y vomitiva, propia del submundo que describe, que es un submundo que sí existe, para infortunio de todos. Y censurarlo no acabará con el mundo jodido que él describe.

Incluso las letras que parecen expresar deseos sexuales de carácter delictivo, como la violación y la pedofilia, son ensoñaciones perversas que serán intocables por el Derecho en tanto sólo se queden en la imaginación: Cogitationes poenam nemo patitur (el pensamiento no delinque).

Al respecto, y como ejemplo, recordemos que en países asiáticos y europeos los pedófilos son intocables si sólo producen videos pedófilos en dibujos animados o, bien, producen videos pornográficos donde actrices y actores adultos representan a niños o adolescentes gracias a sus características físicas. Pero en cuanto los agarran con pornografía infantil real o teniendo sexo con menores de edad… ¡tambo!

Sólo las conductas producen delitos. Sólo los actos concretos son penalmente condenables. Incluso la peor de las aberraciones sexuales es intocable por el Derecho si sólo se queda en la imaginación personal y en las ensoñaciones privadas, porque prevalece la libertad de pensamiento.

La Biblia está llena de violencia, sangre y guerras… ¿y a qué imbécil se le ocurriría prohibir, censurar o quemar la Biblia?

Y muchos delincuentes se han inspirado en la Biblia para cometer delitos atroces, ¿y eso quiere decir que la Biblia y sus predicadores son responsables de esos delitos?

Marilyn Manson

De un delito sólo es responsable quien lo comete, así de simple.

Ojalá que quienes andan de “indignados” por las letras crudas y sórdidas de Johnny Escutia, vean la película Masacre en Columbine (1999), del cineasta Michel Moore, ese gringo comunista que ha hecho su fortuna hablando pestes del capitalismo.

Vale la pena poner atención al argumento que esgrime Marilyn Manson frente a quienes quisieron culparlo de la Masacre en la Escuela Secundaria de Columbine… ¡sólo porque los estudiantes asesinos solían escuchar su música!

¡A veinte años de esa película, mucha gente sigue sin entender hasta lo más elemental del principio lógico de causalidad!

Voy acabando este artículo y me entero de que la dirigencia colectiva del Partido de la Revolución Democrática (PRD) interpuso una denuncia contra el rapero…

¡Qué pena que los dirigentes de “la izquierda democrática” no entiendan lo más elemental de la Lógica ni del Derecho Penal Moderno!

¡Qué pena constatar que el PRD ha sido fagocitado por la mitología feminista, al grado de ahogar el derecho a la libre manifestación de las ideas!

¡Que los regresen al bachillerato, por piedad!

¡Qué vergüenza de “izquierda”!

 

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Este artículo de análisis, crítica y opinión es de autoría exclusiva de Carlos Arturo Baños Lemoine. Se escribe y publica al amparo de los artículos 6º y 7º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Cualquier inconformidad canalícese a través de las autoridades jurisdiccionales correspondientes.