La ola de terror comunista de Morena

Jorge Miguel Ramírez Pérez.

El desastre económico que arrastran las finanzas públicas no tiene como resolverse. Y el covid 19 empeoró lo que de suyo iba al precipicio. Aceleró la caída. No hay forma de detenerla, ni siquiera con las mejores técnicas de hacer exactamente lo contrario.

La desesperación calienta las vísceras y las escapatorias para amedrentar a la gente, surgen.

Entonces empieza la sarracina desde el poder, intentando implantar las políticas de Maximiliano Robespierre, que creó el Comité de Salud Pública de Francia, que era la maquinaria de delaciones y juicios sumarios, que manejaban una banda de asesinos “igualitaristas” unidos en el objetivo de terminar con la vida de los que no estaban cien por ciento de acuerdo, con esa locura que todos hemos festejado alguna vez, que fue la revolución francesa.

Robespierre y sus rabiosos, llamados jacobinos, porque así les decían a los dominicos, detestaban a quienes les contrariaban; primero coincidían en sus ansias demagógicas y criminales, y luego se fueron acabando entre ellos, desfilando hacia el cadalso; hasta que el mas loco, Robespierre cayó en el mismo altar que erigió a la muerte: la guillotina; dejando a Francia pobre, enemistada con toda Europa, casi a punto de perder todas sus posesiones de ultramar y sin futuro. Pero eso sí, todos los acelerados se llamaban entre sí: “ciudadanos”, y estaban muy contentos en ser turba malandra. Edmund Burke al leer el origen oscuro de su procedencia como miembros de la Asamblea, les auguró que en la búsqueda de su mejoramiento personal iban a hundir a Francia, lo que sucedió.

El gusto que les duró poco, lanzó al país a las epidemias y al hambre, que se sucedieron hasta que Napoleón, les disparó sus cañones a mansalva, precisamente tan cerca, que se ufanaba que les podía ver la niña de los ojos, cuando salieron hechos pedazos ¡Santo remedio!

Los comités fiscalizadores como el que propone Ramírez Cuéllar cuya raíz es el de “Salud Pública”, arriba mencionado, no son nuevos en la historia de las infamias, quien se lo propuso no le dijo que tal vez acabarían como Mussolini, arrastrado su cadáver por las calles de la ciudad, que unos cuantos meses antes le rendía culto apoteótico. En la lista de ejemplos fatídicos faltan todavía los narcogobernantes de América latina, que tienen que pasar por la justicia popular. No falta mucho.

Porque esta facción comunista de Morena, ya reveló sus verdaderas intenciones originales, darse un autogolpe de Estado, para violentar los derechos constitucionales y humanos, so pretexto de regular la desigualdad.

Al rato meten a tu casa, a una familia “vulnerable” en la recámara de tus hijos, como en Rusia y en Europa Central, llamada del “Este” y te fuerzan a que te salgas. Aquí ya lo hicieron con las vecindades de renta

congelada: metieron malvivientes y forzaron a que la gente se saliera; así malbarataron el centro de México. El jefe de gobierno era Obrador y Slim el comprador de gangas.

Los encuestadores morenistas de INEGI, porque en esta maniobra ya se demostró que lo son, serían recolectores de chismes, delatores de oficio para informar si tienes algo que valga la pena y confiscarlo. Una policía política y fiscal, con autorización para fungir como saqueadores de los hogares mexicanos con disfraz del INEGI.

Y con un simple boletín de prensa, le quieren dar operatividad informativa al despojo, a la tercera sección zarista, a la Gestapo morenista como dijo atinadamente Garfias. Dizque buscando datos de la riqueza ajena para repartirla. La filosofía del comunista impío, lo tuyo mío y lo mío, mío.

Monreal se opuso, advirtió que no es el momento, ¿tal vez más adelante?

Está mal Alfonso Ramírez Cuéllar, parecía tener capacidades políticas para reordenar el descuaje de Morena; de pronto, cambia radicalmente y se comporta como un violador nacional de intimidades y se catapulta en el vacío de poder, como jefe de la camarilla que intenta tomar las riendas sueltas del poder de modo robespierrano.

Quieren aterrorizar a la raza, es una táctica fascista. Producir una debacle más, con salida de dinero y de gente. Por eso advertíamos desde el 2017 la urgencia preventiva de Trump en terminar el muro, porque la gente, hipotéticamente iba a salir huyendo dejando todo. Solo que con el covid no se puede tan fácil.

Lo que tienen que hacer la clase media y la clase trabajadora es votar en serio contra de Morena en todo, con esta auto balconeada ya se quemaron para el 2021. Por si había duda.