Claroscuros del Día Internacional de la Mujer

Carlos Arturo Baños Lemoine.

Hoy, 8 de marzo, se celebra el Día Internacional de la Mujer. Se trata de un día de claroscuros, porque irremediablemente la gente piensa tanto en los avances conquistados legítimamente por las mujeres, como en las prácticas violentas y delictivas empleadas por sectas feministas, especialmente en Hispanoamérica, para “reivindicar los derechos de las mujeres”.

Desafortunadamente, las sectas feministas siguen sin comprender que la lucha por los propios derechos supone el respeto irrestricto a los derechos ajenos.

Por ello, nadie en su sano juicio puede celebrar que la estrategia victimista/chantajista de la mitología feminista merme o niegue los derechos más elementales de los varones, como la presunción de inocencia, la carga de la prueba y la equidad procesal, por decir lo menos.

Ya lo sabemos: la justicia “con perspectiva de género” es una justicia injusta, es decir, una “justicia” que incluso dinamita al sentido común (o racionalidad mínima). Esta “justicia” coloca por default a la mujer como “víctima” de un sistema fantasmagórico llamado “patriarcado”, que es como el demonio de la Edad Media: no existe pero todo mundo cree en él y su sola mención causa temor en las mentes fanáticas.

Tampoco resultan aplaudibles las medidas de “discriminación positiva” que sólo terminan convirtiéndose en monumentos a la mediocridad femenina. Ningún ser humano necesita que se le otorguen dádivas con base en la lástima y el chantaje, tal como lo postula el feminismo en los hechos: el mundo funciona mejor cuando se otorgan premios con base en méritos reales y objetivos.

Se menosprecian e insultan a sí mismas las mujeres que, por falta de talento, se suelen formar en la fila de las “cuotas de género”.

No, la historia nada les debe a las mujeres: son las mujeres las que deben enseñarle a la historia su propia valía. Lo demás viene como consecuencia: el brillo natural del oro basta para que lo consideremos un metal precioso.

No, el pasado no ha establecido ningún “patriarcado” como “sistema de opresión y exclusión de las mujeres”. En medio de su brutal ignorancia, el feminismo sigue sin entender un principio elementalísimo de toda organización social: la división y especialización de las actividades socioeconómicas con miras a la supervivencia de la especie y a la permanencia de los conglomerados humanos.

En medio de su brutal ignorancia, el feminismo sigue sin entender las pautas de la evolución humana. Y no lo va a entender nunca, porque se le cae el teatro político y el negocio económico. Su estrategia es clara: inventar males en el pasado para ganar, mediante chantaje, bienes en el presente.

Y ahí tenemos a mucha gente sin criterio ni cultura, incluidos funcionarios de la ONU, creyéndose todas esas estupideces.

Tampoco podemos celebrar que las mujeres, instigadas por la mitología feminista, sólo exijan “paridad de género” para los cargos suaves, cómodos y bien pagados. ¡Vaya mediocridad!

¿Cuánto exigirán y ejercerán la “paridad de género” en áreas como: las fuerzas armadas y policíacas, la industria de la construcción, la minería y la metalurgia, la electricidad y la electrónica, la plomería y la carpintería, la carga y la descarga, la transportación de gran calado y largas distancias, etc.?

¿Y a qué hora reconocerán las mujeres la violencia que ellas mismas ejercen incluso sobre otras mujeres, muchas veces de su propia familia?

¿Por qué en tanta estadística que nos avientan en este día, nada se dice de la violencia entre féminas?

¡Ah, claro, hay que “editar” la realidad para causar impacto y ganar terreno!

Y, para finalizar, ¿por qué no se hace énfasis en la responsabilidad personal de elegir mal a la pareja?

Siempre nos arrojan cifras y cifras de la violencia hacia las mujeres por parte de sus parejas, pero nunca se reflexiona en torno al hecho de que, en nuestros tiempos urbanos y modernos, esas parejas fueron elegidas por las propias mujeres: “Recordad, muy señora mía, que ese macho del cual os quejáis fue elegido por vuestras propias apetencias y predilecciones”.

¡Eligen mal y luego quieren que la sociedad, el Estado, el mundo, el cosmos y los dioses les resuelvan la vida!

¿A qué hora asumirán cabalmente la responsabilidad de sus malas decisiones? ¿A qué hora la sociedad invertirá en cursos que enseñen a tomar decisiones inteligentes y convenientes, en vez de estar pagando, a precio de oro, cursitos inútiles en “perspectiva de género”?

¡En fin, mis amigos, así están las cosas en este mundo canalla!

¡Mis felicitaciones a las mujeres que, gracias a su grado de racionalidad y responsabilidad en la vida, han aprendido a vivir de forma libre, gozosa y autónoma dentro de este mundo, que siempre será peligroso para todos!

¡Mis felicitaciones a las mujeres que desprecian vivir como parásitas del “macho” en turno o del “Maldito Estado Patriarcal”!

¡Mis felicitaciones, pues, a las mujeres no-feministas!

 

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Este artículo de análisis, crítica y opinión es de autoría exclusiva de Carlos Arturo Baños Lemoine. Se escribe y publica al amparo de los artículos 6º y 7º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Cualquier inconformidad canalícese a través de las autoridades jurisdiccionales correspondientes.

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