‘El teatro es mi vida’: Ignacio López Tarso

Contento, sano y en espera de regresar al teatro, el lugar donde se siente seguro y feliz, es como Ignacio López Tarso recibe hoy su cumpleaños.

México.-Contento, sano y en espera de regresar al teatro, el lugar donde se siente seguro y feliz, es como Ignacio López Tarso recibe hoy su cumpleaños.

Así lo afirmó el actor a Excélsior, quien está a la espera de la reposición de las obras Una vida en el teatro, junto a su hijo Juan Ignacio Aranda, y Aeroplanos, al lado de Manuel El Loco Valdés, una vez que el recinto que ocuparon en 2019, el Teatro San Jerónimo Independencia, esté disponible nuevamente para recibir tales producciones teatrales.

Estar en el teatro es mi vida, eso no cabe duda. Es donde mejor estoy, donde más a gusto estoy, donde más seguro me siento, donde disfruto realmente. Mi vida es en el escenario, siempre que haya un buen personaje. He tenido la suerte de toparme con muy buenas historias y personajes.

 

 

Cada quien maneja su vida como mejor le parece. En eso no hay que intervenir ni dar consejos, ni poner ejemplos. Que cada quien haga lo que le dé la gana. Hay gente que se retira muy joven, hay gente que se dedica a otras cosas dentro del gremio como dirigir, formar actores, dar pláticas o no sé qué.

 

Yo sigo mi carrera como actor, puesto que puedo hacerlo, tengo todavía buena memoria. Puedo memorizar y movilizarme bien, no cosas difíciles de movimiento, pero lo normal puedo hacerlo perfectamente bien. Yo seguiré en mi carrera como actor, con ciertos privilegios si tengo un buen empresario, como el que tengo”, afirmó López Tarso.

En tanto, se dispone a festejar con su familia sus 95 años, tras algunos incidentes médicos, que no le quitan la intención de continuar trabajando y abriendo telones como lo ha hecho durante 72 años de trayectoria.

Estoy muy contento, porque estoy sano. Estuve hace poco unos días en un sanatorio, porque tenía un pequeño problema renal que se solucionó. Aproveché para que me hicieran una revisión total.

 

 

Tengo una cita con el cardiólogo a partir de eso, porque en mi corazón hay cierto retraso en una de las cuatro partes fundamentales del corazón. Una de esas partes no está a tiempo con lo demás y eso hay que corregirlo. Será a base de una pastillita diaria, que tomaré a partir de unos 15 días, para componer ese problema del corazón, que no es muy grave”, reveló.

 En noviembre de 2019, el actor estuvo hospitalizado 12 días, primero por tener los tobillos hinchados, una pierna y una rodilla, además de tener problemas respiratorios. Sin embargo, señaló en entrevista que está recuperado.

Me hace falta el teatro, dejé la temporada por el sanatorio y regresar al teatro fue complicado, porque ya estaba ahí otra productora. Así que estamos esperando para retomar Una vida en el teatro, de viernes a domingo, y hacer los jueves una función de Aeroplanos, con El Loco Valdés. Esos son mis próximos proyectos, pero no sé fechas. Habíamos pensado a finales de enero, pero no sé si sea posible, dependerá del espacio. Yo puedo seguir trabajando afortunadamente”, explicó.

El actor, nacido en la Ciudad de México, celebrará su aniversario de vida con una comida en su casa, al lado de sus hijos, nietos, bisnietos, primos y sobrinos.

 

 

Espero que vengan todos. Cuando junto a toda mi familia, nos juntamos como unas 30 personas”, acotó.

El ganador del Ariel de Oro 2007 por su amplia trayectoria, y el de Mejor actor en 1973 por la película Rosa blanca, así como de dos Golden Gate Awards, otorgados por el Festival Internacional de Cine de San Francisco, como Mejor actor en 1960 por Macario, y en 1963 por El hombre de papel, informó que este año también hará lecturas de una nueva obra, con título por confirmar, junto al mismo productor teatral, Daniel Gómez Casanova, con el que ha trabajado en montajes como El cartero, Un Picasso, Aeroplanos y Una vida en el teatro.

Tengo ya 72 años como actor a partir del año en que entré en la escuela de teatro (la Academia de Arte Dramático del Instituto Nacional de Bellas Artes), que fue en 1948. Ahí aprendí teatro con maestros como Xavier Villaurrutia, Salvador Novo, José Gorostiza y Clementina Otero. ¡72 años como actor!

 

He hecho obras clásicas, desde los griegos, los clásicos españoles, del Siglo de Oro, Shakespeare, Molière, todos esos grandes escritores. Y los modernos, que también he interpretado a muchos, mexicanos. También modernos como Arthur Miller”, enfatizó.

 

FILMARÁ UN CORTO

 

Ignacio López Tarso precisó que no ha recibido ofrecimientos para la pantalla chica o grande. Sin embargo, en breve filmará un cortometraje.

En Médicos: línea de vida tuve un personaje que tenía una enfermedad terminal por cáncer, o algo así. Fue un personaje que se muere en el sanatorio. Hice seis o siete escenas repartidas en varios capítulos. Ahora no he vuelto a tener otra invitación para otra cosa.

 

Haré un cortometraje junto a Juan Ignacio, mi hijo. Es una anécdota simpática sobre una familia en la que un muchacho anda mal, bebiendo demasiado, quien parecía tener cualidades como pintor. El abuelo, que soy yo, lo ayuda, le da consejos, le enseña técnica, pero luego el muchacho por la bebida deja la pintura y decepciona a todo mundo. Este cortometraje aborda una última reunión que tienen con él, para resolver gran parte del problema. Es una historia buena, con cosas conmovedoras y graciosas”, adelantó.

 

60 AÑOS DE LA CINTA MACARIO

 

El 9 de junio se cumplen seis décadas del estreno de la película Macario, dirigida por Roberto Gavaldón, con guion de este último y Emilio Carballido y fotografía de Gabriel Figueroa, historia que protagonizó López Tarso, y que fuera la primera cinta mexicana en ser nominada como Mejor película en lengua extranjera en los Oscar, en 1961.

 

 

En ella interpretó a Macario, un humilde campesino y leñador, que, obsesionado por su pobreza y el temor a la muerte, anhela él solo comerse un guajolote. Al ir al bosque para disfrutar del ave, tres figuras (el Diablo, Dios y la Muerte) se le presentan para pedirle comer parte del banquete y es a la Muerte a la que convida. En agradecimiento, ésta le otorga un agua con cualidades curativas, por las que pagará un alto costo.

Fue en 1959 la filmación y en 1960 la primera película mexicana a concurso por el Oscar. Tres años después, con El hombre de papel tuve el primer premio en el Festival Internacional de Cine de San Francisco, del que tengo dos trofeos. El primero fue por Macario y luego por El hombre de papel”, relató el también actor de La vida inútil de Pito Pérez.

 

 Excelsior

 

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