Adalides de la publicidad chatarra

Dice Alejandro Calvillo Unna, titular del Poder del Consumidor: "No sirve de nada que los mexicanos nos entretengamos cada vez más en la práctica de leer las etiquetas de los productos, si éstas no nos dan información veraz, que nos debería proporcionar, si la maquillan o si, abiertamente, su publicidad miente al respecto"

José C. Serrano.

El Poder del Consumidor (EPC) es una asociación civil sin fines de lucro, que trabaja en la defensa de los derechos del consumidor.

Las actividades de dicha organización incluyen el estudio de productos, de servicios y de políticas públicas, la vigilancia del desempeño de las empresas, la identificación de opciones favorables para los consumidores y la denuncia de las prácticas que afecten sus derechos.

El líder de la asociación EPC es Alejandro Calvillo Unna, licenciado en Sociología por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), doctor en Filosofía por la Universidad de Barcelona, asociado del Programa de Altos Estudios en Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable en el Colegio de México (COLMEX), emprendedor de la Fundación Internacional Ashoka; fundador y exdirector de Green Peace México y experto sobre publicidad de alimentos y bebidas dirigida a la infancia por la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Calvillo cuenta con una trayectoria muy larga en el campo de la defensa de los derechos en un amplio espectro. En múltiples entrevistas ha dicho que el eje de la asociación que encabeza gira sobre una premisa que, al mismo tiempo que delimita muy claramente su campo de acción, le da un vasto horizonte a sus actividades: promoción de un consumo responsable y, en consecuencia, su defensa.

Dice Calvillo: “No sirve de nada que los mexicanos nos entretengamos cada vez más en la práctica de leer las etiquetas de los productos, si éstas no nos dan información veraz, que nos debería proporcionar, si la maquillan o si, abiertamente, su publicidad miente al respecto”.

La noche del 15 de enero, EPC entregó sus antipremios a lo mejor de la publicidad chatarra, en donde se reconocieron a las marcas que, mediante sus estrategias de comunicación y promoción impactan en la preferencia de consumo e influyen en la petición y compra de productos no saludables, aumentando los riesgos de desarrollar obesidad y otros problemas de salud pública.

En esta ceremonia antisolemne la empresa Nestlé obtuvo el Gran Premio al cartel de los abusadores, en la categoría para enganchar a los niños a escala nacional; Chester (mascota de Cheetos) y los Polinesios se llevaron el antipremio a la Celebridad Chatarra; Jumex hizo lo propio en la categoría el premio Gato por Liebre; Ruffles fue mencionado por resaltar valores de Machismo Ultraprocesado, mientras que Coca-Cola fue considerada como la Chatarra Plomera (balazos a granel).

Por otra parte, entre las menciones especiales, destacaron Sprite por el mejor maquillaje verde; Panditas de Ricolino al ser reconocido como el producto más radiactivo. También fueron incluidos en esta relación de envenenadores, Sabritas, Bimbo, Kellogg’s, Gamesa, Yoplait, Danone y Holanda.

¿Y las autoridades responsables de regular estas prácticas que van en contra de la salud, principalmente, infantil? Bien, gracias.

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