Raúl Flores Martínez.

Día con día crece más la duda de lo que está pasando dentro de la Comisión Federal de Electricidad, han sido cuatro subestaciones quemadas en un año.

Los más graves son dos. El apagón que impactó por dos horas a 9 millones de usuarios en diversos estados del país, que incluyó la falsificación de documentos oficiales que escondieron la verdad del apagón.

El segundo, el incendio en la Central de Trenes del Metro que afectó a 4.5 millones de usuarios en un solo día, faltan los días posteriores de la falla en las seis líneas.

Estás fallas en las subestaciones deben investigarse a fondo para evitar lo que ya muchos mencionan, SABOTAJE. Una frase muy dura en un país de amor y paz, donde nada pasa, donde todo es perfecto.

Quizá sea muy temerario decir la palabra SABOTAJE, una frase que de ser así, pondrá en jaque el sistema de seguridad nacional al tratarse de instalaciones estratégicas para México.

Son cuatro en total, cuatro fallas en los sistemas de las subestaciones, incluso ya lo habíamos comentado en este espacio, sobre la falta de investigación de las autoridades que a todo lo etiquetan como corto circuito.

Todo en un año, quizá estos accidentes son un llamado de atención al gobierno federal; un llamado de que el tigre anda suelto, quizá se quiera generar inestabilidad, caos o exhibir las fallas dentro de la CFE.

¿Quién o quiénes ganan con un sabotaje a la CFE?

No hay casualidades en este caso de los cortos circuitos o sobrecalentamientos de las subestaciones de electricidad, que me recuerda los incendios de cinco mercados en la Ciudad de México, que hasta el momento, los peritajes son corto circuito.

Las sobrecargas en las subestaciones de la CFE, no son casualidad, pintan más en un sabotaje que se quiere ocultar con un corto circuito, un corto circuito dentro de la CFE.

 

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