Se niegan al cubrebocas, subestiman la pandemia, sus países tienen las peores cifras

Marissa Rivera

Marissa Rivera.

Líderes de todo el mundo se han contagiado de covid y todos se han recuperado.  

La lista es amplia. Algunos de ellos han subestimado la emergencia sanitaria y se han negado a usar cubrebocas. 

Boris Johnson, Primer Ministro Británico, fue de los primeros mandatarios que anunció estar contagiado. Contrajo el virus en marzo del año pasado y estuvo hospitalizado una semana, tres días en terapia intensiva. Se le veía frecuentemente sin mascarilla.  

Esa y otras acciones, provocaron que fuera cuestionado con “dureza”, por no haberse tomado en serio la crisis del coronavirus desde el inicio.  

The Sunday Times publicó que Reino Unido había “caminado dormido hacia el desastre”, en la emergencia sanitaria. Ahora, este país europeo es de los más afectados por la pandemia. Han superado la cifra de 100 mil muertos.  

Jair Bolsonaro, Presidente de Brasil, se enfermó en junio. Jamás se internó y se recuperó días después de haberse contagiado. El mandatario brasileño se ha negado a usar cubreboca, incluso dijo que no se pondría la vacuna contra el Covid-19.  

El líder brasileño califica a la enfermedad como una simple “gripecita”. Actualmente Brasil es el segundo país con más muertos en el mundo. Hasta el 26 de enero, llegaron a 218 mil 878 decesos. 

Donald Trump, expresidente de Estados Unidos, se contagió en octubre. Por seguridad, fue hospitalizado. Pero, en 3 días, reapareció en la escena pública ya recuperado.  

Desde el inicio de la pandemia, Trump minimizó la emergencia sanitaria por Covid-19. Siempre desestimó el uso de cubrebocas y pocas veces se le vio portarlo. Estados Unidos ocupa el primer lugar de muertes y contagios en el mundo. Hasta hoy, 425 mil 062 fallecimientos. 

Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, salió positivo el domingo 24 de enero. Se ha informado que después de febrícula y dolor de cabeza, sus síntomas han disminuido. Su atención se realiza en Palacio Nacional.  

Él no usa cubrebocas porque su científico y médico de cabecera, Hugo López-Gatell, le ha dicho que su uso no previene el contagio. Desde que apareció el primer caso de covid-19 en el país, AMLO se ha encargado de decir que la pandemia está domada.  

Once meses después, no solo no está domada, se ha salido de control y está en sus peores momentos. México ocupa el cuarto lugar en el mundo, en número de muertos, muy cerca de superar en el tercer lugar a India. 

De acuerdo al último reporte oficial, en nuestro país hay un millón 778 personas contagiadas y más de 152 mil muertos. Todo es incierto y más aún, con la sesgada y contradictoria información en torno al Programa Nacional de Vacunación y la salud del presidente. Hay más dudas que certezas. 

La enfermedad del presidente López Obrador hay que tomarla con seriedad. Más allá de los desafortunados comentarios, memes y chats que cuestionan la enfermedad del mandatario o su estrategia para enfrentar la pandemia.  

Se trata del presidente de México, tiene 67 años, problemas cardíacos y es hipertenso. Está dentro de la población vulnerable. Su contagio no fue una sorpresa. Siempre estuvo al límite. Siempre desafiando al virus. No era lo deseable, pero ocurrió.  

No ha dejado de hacer giras de trabajo por todo el país, viaja en vuelos comerciales y ha estado en contacto, varias ocasiones, con funcionarios que han dado positivo a Covid-19. La había librado. 

Hoy, cientos de personas deberían estar en cuarentena porque interactuaron y estuvieron cerca del Presidente durante sus giras por Nuevo León y San Luis Potosí. Él con síntomas, pero sin cubrebocas. También aplica parar los pasajeros que viajaron en los mismos vuelos que López Obrador. Aeroméxico ya informó que la tripulación está en cuarentena. 

Pero ¿qué pasó? ¿En qué momento ocurrió? Se supone que una vez que el vocero presidencial, hace dos semanas, se contagió, se prendieron las alarmas y se anunció un protocolo sanitario para acorazar al presidente. ¿Y luego? 

¿No funcionó? O ¿no les hizo caso? Es increíble, que haya ocurrido, cuando sabían que el virus merodeaba Palacio Nacional. Según la Dirección General de Recursos Humanos de la Oficina de la Presidencia de la República, sumando el caso del Presidente, han ocurrido por lo menos 36 contagios, en Presidencia. 

Desestimar el cubrebocas como defensa para prevenir contagios, ha sido un error. Usar esa mascarilla correctamente, además de efectiva, es barata y sencilla. No solo nos protege del virus o de recibir menos carga viral, significa también proteger y respetar a los demás.   

Mis deseos de pronta recuperación, Presidente. 

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