Delfina Gómez no es sólo diezmos  

Rubén Cortés.

 Sí, lo que más puede costarle a Delfina Gómez será su delito electoral de haber cobrado 53 millones en diezmos a los trabajadores a los trabajadores de Texcoco, sacados de la nómina y del Fonacot.

 Sin embargo, además de delincuente electoral (fue sancionada por ese delito), la candidata de Morena mintió en su declaración 3de3 al no reportar la propiedad de una vivienda de millón y medio de pesos.

 Cuando las instituciones eran respetadas y la declaración 3de3 resultada una constancia moral, Delfina Gómez sólo dijo poseer una vivienda de 60 metros cuadrados que compró a un costo de 186 mil 617 pesos.

 Sin embargo, fiel a la marca de la casa morenista, la candidata tapó su mentira huyendo para adelante: “Los políticos de siempre se aferran a mentirle a la ciudadanía. No me sorprende la falta de honestidad y transparencia de los partidos”. el cinismo como regla.

 Eso dijo quien estaba ocultando un inmueble marcado con el folio número 00048906 en la calle 1º de Mayo, manzana 9, lote 28, con dos pisos, estacionamiento para dos coches y vigilante las 24 horas del día.

 Es una manera de ser de Delfina Gómez. Todo es nebuloso y tramposo, detrás de la excelente propaganda estilo castrochavista que la muestra como maestra de primaria, con licenciatura y maestrías; hija de albañil, señora pobre con tres hijos. 

Porque, como alcaldesa de Texcoco, les quitó 13 millones de pesos a los trabajadores, que eran de pagos de Fonacot y de cajas de ahorro. Sin embargo, la alcaldía de Texcoco tenía cancelado el convenio con Fonacot.

 Además, les descontó 40 millones de “Nómina de Texcoco”, “Aportación fondo de ahorro”, “Recuperación de fondos de ahorro” y “Aportaciones empleado-patrón”, a nombre del operador electoral Alberto Martínez Miranda (RFC MAMA580427899).

 Y, como titular de la SEP, durante el actual gobierno, no gastó 25 mil millones de pesos, que eran para investigación, becas, programas de desarrollo docente y el plan La Escuela es Nuestra, entre otros. Un “ahorro” criminal, porque afectó a los niños.

 Delfina Gómez también dejó de gastar millones al eliminar las escuelas de tiempo completo, que daban estudio y alimento gratuitos a 3.6 millones de niños pobres, para que sus madres pudieran trabajar y ganar dinero, mientras ellos estaban en la escuela.

 Estos datos comprobables bastarían para mostrar como una política impresentable a la candidata de Morena en el Edomex. Pero hoy en México eso es virtud, en lugar de pecado. Hoy es cuentan la mentira y la falsedad.

 Por eso el presidente dice que se mueve un Tsuru o, a lo sumo un Jetta. Y Delfina Gómez, que se mueve en un Nissan modelo 1997, de 79 mil 500 pesos.

 Porque la mentira vende.

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