A votar por México

Alejandro Rodríguez Cortés

Alejandro Rodríguez Cortés*.

No es una elección más.

El próximo domingo 2 de junio debe tomarse muy, muy en serio, porque ese día decidiremos con nuestro voto si México retoma el camino de una democracia imperfecta pero democracia al fin, o si se mantiene la mal llamada 4T que no ha hecho sino destruir contrapesos políticos e instituciones con el único fin de no dejar el poder en mucho tiempo.

Xóchitl Gálvez no representa lo malo del PRI y del PAN, eso que hizo ganar hace 6 años a Andrés Manuel López Obrador, sino justamente la opción de corregir el desastre de un gobierno que intentó e intentará con Claudia Sheinbaum la edificación de un régimen vertical, autoritario, unipersonal y repartidor de dádivas sociales para mantener clientelas.

Pero el desastre que vivimos no pasa sólo por los afanes autocráticos de AMLO: en su estilo de mando único se rodeó de incompetentes que han entregado fatales resultados de políticas públicas: cero crecimiento económico; crisis fiscal, deuda pública y saqueo de fondos de reserva; sistemas de salud y educativo colapsados; un país bañado en sangre con récord histórico de asesinatos, con el crimen organizado en control de amplios territorios; una política exterior errática que privilegió viejos prejuicios soberanistas y abrazó regímenes dictatoriales y antidemocráticos.

En sólo seis años perdimos la oportunidad de contar con un aeropuerto de clase mundial, de aprovechar el fenómeno del nearshoring para atraer inversión nueva, de que tuviéramos un presidente que aunque llegó plenamente legítimado y muy popular se dedicó a derruir en vez de construir.

No es exagerado decir que el próximo domingo pudiéramos tener la última oportunidad de que nuestro voto cuente y se cuente bien, al revés de como sucedía en aquel régimen priísta del siglo pasado que López Obrador parece añorar aunque nos mienta diciendo justo lo contrario. Porque está más que claro: el presidente de la República ha minado al Instituto Nacional Electoral, a quien asfixió presupuestalmente para poner en riesgo de una elección que no le interesa que sea justa y equitativa, porque siempre destinó todos los recursos públicos a su alcance para que Sheinbaum gane la contienda.

Es muy relevante lo que viene, porque si Xóchitl gana puede perfilarse la reconciliación nacional y un nuevo paradigma de reconstrucción. Y aún perdiendo Gálvez, si el voto popular le quita la mayoría legislativa a Morena le arebatará con ello al régimen la posibilidad de actuar sin recato ni pudor alguno para consolidarse y ahí quedarse, como lo hicieron Castro, Díaz Canel, Chávez, Maduro, Ortega y Putin.

Por favor, no digan que eso no puede pasar en México: empezó a pasar desde hace casi seis años y el obradorismo quiere que siga pasando, sea por estupidez, ignorancia, conveniencia o todo ello junto.

Es imperativo. Es determinante. Es dramáticamente necesario.

¡Todos a votar este dos de junio!

 

*Periodista, comunicador y publirrelacionista

@AlexRdgz

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