Las palabras son expresión de libertad

Por. José C. Serrano

Sergio Ramírez Mercado, escritor, periodista, político y abogado, nació hace 79 años en Masatepe, Nicaragua. Formó parte de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional que se creó tras el triunfo de la Revolución Sandinista el 19 de julio de 1979 formada por cinco miembros, tres del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), Daniel Ortega Saavedra, Sergio Ramírez y Moisés Hassan y dos empresarios Alfonso Robelo Callejas y Violeta Barrios de Chamorro.

Sergio Ramírez, en el gobierno constituido el 10 de enero de 1985, surgido de elecciones del 4 de noviembre de 1984, ejerció como vicepresidente bajo el mandato de Daniel Ortega Saavedra, hasta el 25 de abril de 1990, día en que se constituyó el gobierno surgido de las elecciones del 25 de febrero de 1990 que ganó la Unión Nacional Opositora (UNO), liderado por Violeta Barrios de Chamorro.

Tras la derrota electoral del FSLN, fungió como suplente de Daniel Ortega, siendo jefe de la bancada sandinista de la Asamblea Nacional, hasta 1995. En 1996 fue candidato presidencial por el Movimiento Renovador Sandinista (MRS), escisión del FSLN, posteriormente emprendió su actividad literaria, tras ganar el Premio Alfaguara en 1998.

Sergio Ramírez comenzó su carrera literaria como cuentista: su primer relato, El estudiante, lo publicó en 1960 en la revista Ventana. Su primer libro aparecido tres años más tarde, fue una recopilación de relatos, pero el siguiente, publicado en 1970, era ya una novela. A partir de entonces, ha ido alternando estos géneros con el ensayo y el periodismo. Su consagración internacional llegó en 1998 con su novela Margarita, está linda la mar, que se basa en los sucesos reales de la historia nicaragüense y es un ejemplo del movimiento de la Nueva Novela Histórica en Latinoamérica.

Ramírez ha dicho: “Mi oficio de escritor me permite una libertad que no tiene el historiador. Él tiene que sustentar lo que afirma. En cambio para mí la única responsabilidad es darle al lector una novela que haga que el lector crea que todo es verdad”.

Sergio Ramírez -que en 1990 fundó La Quincena, publicación que salía en Managua a lo largo de diez años- ha sido columnista de varios periódicos alrededor del mundo, entre ellos, El País, de Madrid; La Jornada, de México; El Nacional, de Caracas; El Tiempo, de Bogotá y La Opinión, de Los Ángeles, California.

Como novelista ha publicado:

Tiempo de fulgor, Editorial Universitaria de Guatemala, 1975;

¿Te da miedo la sangre? Monte Ávila Editores, Venezuela, 1977;

Castigo divino, Mondadori, Madrid, 1988;

Un baile de máscaras, Alfaguara, México, 2001;

Sombras nada más, Alfaguara, México, 2002;

Mil y una muertes, Alfaguara, México, 2004;

El cielo llora por mí, Alfaguara, 2009;

La fugitiva, Alfaguara, 2011;

Sara, Alfaguara, 2015;

Ya nadie llora por mí, Alfaguara, 2017,

Tongolele no sabía bailar, Alfaguara, 2021.

El lunes 25 de octubre reciente, el escritor nicaragüense Sergio Ramírez explicó en un discurso vibrante, por qué la literatura “es un oficio peligroso cuando se enfrenta a las desmesuras del poder de las tiranías, esas que tienen ‘rostro de piedra’ y les incomoda la verdad, la invención y la risa. Las palabras se vuelven tan temibles porque tienen filo, porque desafían, porque no se les puede someter, porque son la expresión misma de la libertad”, afirmó el novelista durante el discurso con el que agradeció la concesión de la medalla del Círculo de Bellas Artes y que España lo acoja para vivir su exilio forzado, andadura que inició hace menos de dos meses.

Ramírez, ese viejo sandinista que decidió dedicarse sólo a la literatura hace más de 25 años, tuvo que dejar su biblioteca, su casa y sus objetos más personales para iniciar un nuevo camino de la mano de su inseparable esposa, Gertrudis Guerrero Mayorga, Tulita.

Desde que se giró una orden de aprehensión en su contra, se prohibió que entrara y distribuyera en Nicaragua su novela más reciente, Tongolele no sabía bailar, hace menos de dos meses, el Premio Cervantes 2018, ha ido poco a poco reflexionando sobre su nueva condición de exiliado.

El título de la novela motiva para recordar a la bailarina Yolanda Yvonne Montes Farrington, mejor conocida como Tongolele; pero no, nada que ver. En realidad, ‘Tongolele’ es el mote de un mercenario al servicio de las peores causas del régimen nicaragüense actual. Es un libro que narra hechos ocurridos en la Nicaragua sumida en una dictadura que se ha dedicado a perseguir y a reprimir a todo aquél que se oponga a las nefastas extravagancias de Daniel Ortega Saavedra y su avariciosa cónyuge, Rosario Murillo.

 

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