Preocupa custodia; especialistas cuestionan vigilancia de sitios arqueológicos

 

México.-Ante la presencia inevitable de la Guardia Nacional (GN) en los sitios arqueológicos de Teotihuacan, Calakmul y El Tajín, informado por Excélsior (18/06/2022), Bolfy Cottom, experto en legislación del patrimonio cultural, calificó la medida como “grave”.

Además, lamentó que las autoridades de la Secretaría de Cultura y del INAH, que dirigen Alejandra Frausto y Diego Prieto, no hayan presentado un diagnóstico con datos duros y los resultados que esperan alcanzar.

Y aunque reconoció que la inseguridad pudo incrementarse en los sitios arqueológicos, cuestionó la medida.

Me parece nefasto el término, pero la inseguridad se ha ido consolidando. Prácticamente, en el caso de Monte Albán, Chichén Itzá, Cantona y otros sitios arqueológicos, hay grupos delincuenciales que, a veces, se han disfrazado de movimientos sociopolíticos. Sin embargo, no se trata de decir que como hay un tema de inseguridad ahora se debe militarizar. Eso es muy peligroso”, dijo a Excélsior. Reconoció que la delincuencia en estos sitios no es algo nuevo, aunque el fenómeno más reciente es de escala nacional y las zonas de monumentos arqueológicos no tenían por qué escapar a esa cadena de inseguridad.

Por ejemplo, hay sitios en el occidente, como en Michoacán, y en el norte del país, donde los arqueólogos han abandonado el trabajo de campo porque la inseguridad galopa en dichos sitios, así que no me resulta extraño”, explicó.

Lo grave en este caso, dijo, es que esa política se sistematice e institucionalice. “No me gustaría ver, en algún momento, un retén militar o de la GN como aduana para pasar a visitar estos lugares”.

¿Cómo valora la medida?, se le consultó a Cottom. “Es gravísimo y es un mal síntoma, porque las Fuerzas Armadas están copando prácticamente todos los espacios de la política pública del Estado mexicano”.

 

Como anécdota, el experto recordó que, en 1972, Carlos Pellicer y Rufino Tamayo pidieron al Luis Echeverría que se militarizaran algunas zonas arqueológicas, lo cual no ocurrió, pero ahora parecería un hecho irónico.

La llegada de la GN a Teotihuacan fue detectada por trabajadores del INAH el 11 de junio, a quienes se les informó, posteriormente, que el apoyo fue gestionado por la Coordinación de Asuntos Jurídicos del INAH “para el resguardo y seguridad de la propiedad federal, con especial atención del Circuito Empedrado”, y que su función será mantener el orden, la seguridad de los visitantes y el resguardo de los bienes culturales.

Mientras que en El Tajín se habló de un “acompañamiento” para tener más seguridad en las instalaciones” y en las cuatro comunidades que integran la poligonal.

Sin embargo, el 15 de junio, Diego Prieto matizó la medida en un comunicado interno y dijo que los elementos forman parte de la medida para crear un grupo similar a los Carabinieri de Italia, por instrucción del Ejecutivo federal, para prevenir saqueos, excavaciones clandestinas y el tráfico ilícito de piezas, además de la delincuencia en los entornos y comunidades.

Al respecto, Cottom expuso que la coadyuvancia implica una petición de ayuda.

Significa ‘colabora conmigo’, no ‘hazte cargo de la política de seguridad’. Son cosas distintas. Yo entendería que, ante un problema serio de delincuencia o crimen organizado, el caso ameritaría que el INAH, en uso de sus facultades, solicitara ayuda de la GN.

Pero eso es una cosa y otra que la autoridad legitime, a partir de una disposición presidencial, la formación de un cuerpo especializado y capacitado, y que ahora se extienda al resguardo de zonas arqueológicas. Son cosas distintas. Yo creo que se está tergiversando la norma y la ley”, aseveró.

Además, “si pensamos que (la inseguridad) se va a resolver por la vía punitiva o de la militarización, estamos perdidos. Ése no es el problema.

Aunado a esto, si no hay un trabajo de vinculación social, si no se fortalece la labor de académicos, técnicos y administrativos, lo que estamos viendo es una burocratización y una renuncia a la autonomía de la institución.

Es triste reconocerlo, pero es el reconocimiento de una crisis de las instituciones culturales y lo que sucederá es que otros vendrán a tomar en sus manos las decisiones funda- mentales”, advirtió.

Este diario solicitó una entrevista sobre el tema al INAH, pero al cierre de la edición  no respondió a la petición.

 

PERDERÍA SU AUTONOMÍA TÉCNICA

De acuerdo con la información existente, Bolfy Cottom considera que el INAH estaría abandonando su autonomía técnica para resguardar los sitios y monumentos arqueológicos que están bajo su custodia.

Estaría renunciando a la posibilidad de contar con cuerpos de seguridad (con especialización) y así plegarse a las disposiciones de las Fuerzas Armadas, es decir, al renunciar a su autonomía, quien reinaría en términos de seguridad en esos ámbitos serían las Fuerzas Arma- das, la Guardia Nacional”.

Además, recordó que si bien el INAH ha hecho esfuerzos por trabajar con pueblos y comunidades, dicho trabajo ha quedado limitado, ya que no hay contratación de más personal.

El campo de trabajo aumenta cada día de manera espectacular, se exige que se abran nuevos sitios al público, pero no se garantiza que haya custodios o vigilancia”, lamentó.

Finalmente, dijo que el origen de la decisión podría ser un intento por controlar los movimientos ejidales que intentan apropiarse de los sitios arqueológicos.

— Juan Carlos Talavera

 

Excelsior

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