Luis Rubiales o el feminismo como “transtorno mental”

Carlos Arturo Baños Lemoine / Ciudadano Cero

Carlos Arturo Baños Lemoine.

Cuando los historiadores futuros analicen lo que está pasando hoy en día en este mundo, no darán crédito al nivel de fanatismo e irracionalismo que viven nuestros tiempos gracias a la mitología feminista. Hay que seguir diciéndolo: el feminismo es un cáncer social.

Y para comprobarlo una vez más hay que ver y analizar el “escandaloso” caso de Luis Rubiales, el todavía Presidente de la Real Federación Española de Fútbol. Ustedes ya saben lo que pasó: recientemente, la selección de España ganó el Mundial Femenil de Fútbol 2023, realizado en Australia; y, en el fervor del festejo, Luis Rubiales abrazó, jugueteó y le dio un superficial beso en la boca a la futbolista Jenni Hermoso; beso que, a ojos vistas y públicamente, fue muy bien recibido por la deportista.

El beso de festejo fue el domingo 20 de agosto y, para el día siguiente, ya muchas feministas se habían colgado del asunto para arrojar su predecible verborrea: ya sabemos que hasta lo que no tragan les hace daño. Y de inmediato se complicaron las cosas, sobre todo porque la tal Jenni Hermoso incurrió en una conducta errática y contradictoria.

Jenni Hermoso al principio no reprobó el hecho y hasta llegó a declarar lo siguiente: “Fue un gesto mutuo totalmente espontáneo por la inmensa alegría que produce ganar un Mundial (…). El presidente y yo tenemos una gran relación, su comportamiento con todas nosotras ha sido sobresaliente y fue un gesto natural de cariño y agradecimiento” (The Guardian, 21 de agosto de 2023).

Curiosa y sorprendentemente, fue la misma Jenni Hermoso quien, el jueves 24 de agosto, dejó este “polémico” asunto en manos de su sindicato y de su agencia de representación, porque para entonces ya había cambiado su versión: no le había agradado aquel beso. Y ya saben ustedes: se echó a andar la maquinaría propagandística del feminazismo para llevar a cabo un lichamiento mediático en contra de Luis Rubiales que, hoy por hoy, ya tiene un pie afuera de la organización que preside.

¿Qué nos cabe pensar de la actitud de Jenni Hermoso al cambiar tal radicalmente de versión? ¿Será que tiene severos problemas mentales o que está siendo víctima de un “lavado cerebral” por parte de las sectas feministas? Cualquiera de las dos opciones resulta perniciosa para ella y para la sociedad misma, porque estaríamos ante una “transtornada mental” a causa del feminismo.

Nos debe quedar totalmente claro que el festejo entre Luis Rubiales y Jenni Hermoso, beso incluido, fue un acto totalmente legal: se trató de un consentimiento tácito, ya que nunca se desplegó conducta alguna de desagrado, rechazo o reprobación. La tardía interpretación de “desagrado” por parte de la futbolista, resulta imputable a desórdenes mentales o a una convenenciera labor de “lavado cerebral” por parte de las sectas feministas. Es momento, pues, mis amigos, de comenzar a considerar al feminismo como una modalidad más de “transtorno mental”.

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Esta videocolumna de análisis, crítica y opinión es de autoría exclusiva de Carlos Arturo Baños Lemoine. Se escribe y publica al amparo de los artículos 6º y 7º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Cualquier inconformidad canalícese a través de las autoridades jurisdiccionales correspondientes.

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